Papel por café

El edificio donde trabajo es nuevo aún. Recién fue inaugurado en agosto de este año, hace poco más de un mes. Es impresionante, ciertamente, pero aún carece de ciertas cosas. La más notable de las carencias es un cafetín. Ojo, un comedor tiene, grande, amplio y frío con ganas y unos diez microondas. Pero no hay un cafetín donde uno pueda pedir comida o bebida, ya sea una chuchería o un simple vaso de café.

Lo que tienen en el “mientras tanto” son muchas máquinas expendedoras de chucherías y dos máquinas de Nescafé, una que funciona con billetes y otra con monedas. Son bastante convenientes (de hecho demasaido, me está empezando a doler el bolsillo…) y ya he hecho un hábito llegar y tomarme un café mientras empieza el día. Claro, hay un detalle: las miserables máquinas son eso, máquinas. Y como máquinas que son, las grandes @#€$%&*! amanecen algunos días… Bueno, una persona normal –como yo– diría que amanecen con desperfectos. Un bloguero que busque ser gracioso –como yo– diría que amanecen buscando pelea. Y coño, siempre la agarran conmigo.

Hoy fue uno de esos días. Llego a la máquina a las 6:45 de la mañana. Es día de Pico y Placa para mi carro, por lo tanto tengo que salir de Baruta antes de las 6:30. Al llegar, verifico que está prendida. Verifico que tengo un billete adecuado para ella, que me lo acepte. Verifico todo lo verificable al momento. Todo parece estar bien. Meto mi billete, y pido un capuchino de vainilla. Me sabrá muy bien con el frío de la oficina, pienso.

Y veo que no sale el vaso.

“Ay coño…”

Y veo el café salir, en un delicado chorrito, hacia la rejilla. Cualquiera diría que me lo voy a lamer. ‘Ño ‘e su máquina…

Voy, dejo mis cosas y vuelvo, y veo una de las vigilantes dirigirse a la máquina. “No tiene vaso”, le digo resignado. Me lo agradece y nos separamos.

Como a la hora, las ganas de tomar café son irresistibles. Pero veo a mi compañera vigilante venir y decirme: “Ahí está la muchacha del Nescafé, dile para que te regresen el café.”

Gloria. Voy a la máquina. Justo delante de mí hay un tipo de Diseño que le pasó lo mismo. Confrontamos amablemente a la señora en cuestión, que ya sabe lo que le viene y nos escucha pacientemente. Y luego nos recuerda que aún para algo tan humilde como un reclamo para café, en una empresa grande tiene que haber un procedimiento para todo. Fucking TODO.

“Ay amor, tienes que mandarle un correo a Servicios Generales y llenar la planilla de reclamo, luego me la traes a mí y yo te doy el café.”

Yo como que a la próxima compro mi café en el cafetín de enfrente.

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2 comentarios en “Papel por café

  1. Veo que no sólo es en tu empresa. En donde trabajo, también se siguen esos procedimientos para obtener cosas mínimas y que resultan sumamente engorrosos y molestos. Me quedo más tranquila entonces!Un beso

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