No lo vamos a ver todo en la vida. ¡GENIAL!

Kottke.org es una de esas paradas obligadas en mi ritual de lecturas online en lo que entro al ciberespacio. Es una colección de posts muy breves (en su mayoría), tratando más que nada con artes liberales: muchos enlaces a The New Yorker, pensamiento crítico, liobros, lectira, videos (y también trailers de algunas películas, comentarios sobnre series como The Wire y Mad Men, recomendaciones a otros blogs y jueguitos Flash para perder el tiempo productivamente). Me encanta al más allá, en serio.

Una de sus últimas entradas mostraba este enlace del blog Monkey See del sitio de la Radio Pública Nacional (NPR) de Estados Unidos (un ejemplo de cómo decir un medio público, en serio… es que creo que ni la BBC). El título es “El Triste y Hermoso Hecho de que Nos Vamos a Perder Casi Todo”, por Linda Holmes. ¿La versión corta? No lo vas a ver/leer/probar todo… ¡gracias a Dios!

Yo tengo tres libros que sugieren cosas que son tan vitales que si se te ocurre perdértelas antes de enfrentarte con el Creador, tu vida habrá sido incompleta. Como se supondrán, son 10001 Películas que Ver, 1001 Discos que Escuchar y 1001 Libros que Leer Antes de Morir. Holmes saca la cuenta de cómo sería esta hazaña si te limitas sólo a libros: si tienes 15 años, lees dos libros a la semana y lo mantienes hasta que tengas 80 años, eso quiere decir que para ese momento habrás leído 6.500 libros. Claro, está el pequeño detalle que en esos 65 años, seguirán saliendo libros, así que…

Yo soy así. O al menos lo era antes de volverme adicto a Internet. Yo me leía no dos, sino a veces tres libros a la semana. Cien Años de Soledad me lo bebí en cinco días la primera vez, semana y media la segunda. Bag of Bones de Stephen King, en cuatro días. Pero Don Quijote aún no me lo he leído. El único libro de Mario Vargas Llosa que he digerido ha sido La Fiesta del Chivo. Sólo he leído una novela de Miguel de Unamuno (Niebla) y una sola de Camilo José Cela (La Colmena, por supuesto). No he terminado ni Crimen y Castigo ni La Guerra y La Paz; no he leído nada de John Updike, Franz Kafka, J.D.Salinger, Truman Capote o ninguno de la Generación Beat.

¿Y el cine? Yo me hago llamar de cinéfilo (por algo tengo un blog de cine) pero mis puntos ciegos en ese aspecto son grandes. ¿Expresionismo alemán, tipo Nosferatu o El Gabinete del Doctor Caligari? Nanay. ¿Obras de Luis Buñuel? Nopi. Joder, ¿cine mudo? Ni una. No vi Apocalipsis Ahora sino en agosto, no vi It’s A Wonderful Life sino en diciembre… Y para no aburrirlos mucho, mejor sólo les menciono que, en cuanto a música, el último disco que compré fue Rock N Roll Jesus de Kid Rock… en 2007.

¿Ven a lo que me refiero? Y eso que no he cubierto mi lista de 100 cosas que quiero hacer antes de atravesar las Puertas Doradas. Y la simple realidad que debes afrontar es esta: a menos que te la des de James Franco y quieras hacer dos millones de cosas a la vez, no hay tiempo ni mucho menos fuerza para ver todo el espectro cultural que el universo decide parir en cualquier momento dado. Sencillamente no se detendrá para que te de tiempo de consumirlo. Y eso está bien, dice Holmes.

Es triste, pero también es… grandioso, de verdad. Imagínate si hubieras visto todo lo bueno, o si supieras de todo lo bueno. Imagínate si de verdad adquirieras todas las grabaciones y libros y películas que “deberías ver”. Imagínate si lograras pasar por las listas de todo el mundo, hasta que todo lo que no hayas leído realmente no necesitara leerse. Eso implicaría que todo el valor cultural que el mundo ha logrado producir desde que una gota de masa primordial agarró un violín es tan pequeña e insignificante que un solo ser humano se lo podría tragar en una sola vida. Eso nos haría fracasos, creo yo.

Así, nosotros los cultoadictos tienen dos opciones: o nos amargamos y nos limitamos a las comiquitas de los periódicos o estamos pendientes de consumir lo bueno que viene en nuestra dirección. Tomemos un camino poco transitado; leamos un libro basado sólo en su portada; veamos una película que no nos llama nada la atención. Si quieren guías, compren esos libros que mencioné, busquen las listas de “lo mejor del año/década/historia/última hora” que abundan en línea.

Pero sobre todo, nunca dejen la curiosidad y de tener una mente abierta. ¿Se acuerdan del experimento del violinista? Hay cosas hermosas ocurriendo a nuestro alrededor que nos estamos perdiendo ahora mismo. Escoge lo que te gusta o lo que te llama la atención, y búscalo. No quieras consumirlo todo; sólo estáte alerta en consumir lo bueno.

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