De números y la Odisea venezolana

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Ilustración por Yadira Camacho Gomes. 🙂

Salgo a caminar unas horas antes de sentarme a escribir esta entrada. Leo constantemente sobre los beneficios de poner un pie delante del otro para activar los jugos creativos. Me hace falta. Es demasiado tiempo encerrado, demasiado tiempo sentado y ciertamente demasiado tiempo pegado a una pantalla. (Sí, entiendo que sigo estándolo. Pero ustedes entienden.)

Por un tiempo siento que lo logro, que me abstraigo lo suficiente para oír los cantos de las aves. Siento a los árboles aplaudiéndome con sus ramas, hablándome con las hojas. Me siento brevemente en paz. Y empiezo a regresar.

Y oigo las conversaciones en el kiosco. Sólo hay dos personas y Jairo el kiosquero, pero es suficiente. Cual Hurley en Lost, los números vuelven a mi cabeza. Dominaron mis pensamientos toda la semana. 30, de julio, la fecha que tanto temíamos que llegara. 8MM, los votos que mágicamente reaparecieron. 16, el que más pesa, los asesinados ese día. Y el día que millones más dijeron “No”. Y 1958, el año en que el último tarado al que se le ocurrió cometer semejante fraude contra el electorado decidió montarse en su avión y dejar a los venezolanos gobernarse en paz. Pero también 120, los días de protesta. 107, los muertos oficiales. Los asesinados, perdón. Asesinados sólo por querer un país distinto. Uno donde valga soñar. Y 20. El promedio de edad de los asesinados. A mis 20 “El Comandante” estaba a un año de hacer su aparición triunfal. Ninguno de esos chamos llegará a ver la salida de su sucesor.

30. 8MM. 16. 1958. En la locura venezolana, pienso en jugarlos en la lotería. Me acuerdo cómo le funcionó eso a Hurley. Descartado. Regreso a casa. Y escribo. No le escribo a nadie en particular. Sólo para mí. Igual agradezco cuando me leen. Así esté consciente de que muchos de ustedes me van a odiar. Y lo entiendo. Total, ya creo que los hice arrechar una vez. Qué es una raya para un tigre.

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En estos días, el tercer mensaje en una conversación fue este, palabras más o menos: “No me vas a convencer que vuelva a perder mis reales con esta farsa de las elecciones”. No era ni siquiera el tema de conversación, ni siquiera algo en lo que pensaba. Pero así estamos, gracias a esos números. En pie de guerra, en mayor o menor intensidad. Aún los que estamos en el mismo bando necesitamos andar con pies de plomo, so pena de arruinar relaciones que apenas una semana antes estaba sólidas. Esas son las consecuencias de saberse ante el peor gobierno de nuestra historia.

Yo tenía las débiles esperanzas que llegara el 30 de julio y hubiera algún anuncio sorpresa que la asamblea nacional constituyente (por siempre en minúsculas) no se llevara a cabo. El camino para llegar a ellas está regado con la sangre de quienes le oponemos. Pero no me llamaba a engaño tampoco, no cuando hay vulgares criminales rigiendo el destino de un país. Si es por evitar la cárcel, si es por asegurar el dinero de Rusia y China para tratar de callar a los que se quejan, esa gente hará lo que sea.

Y lo demostraron.

Claro, hay un precio a pagar. Cuarenta países que no reconocerán a la ANC. Las sanciones de EEUU al Gobierno y a Maduro en particular (aunque mosca, se pueden revertir). Incluso esta misma mañana, el Vaticano pidió suspender la ANC, por considerar que fomenta “un clima de tensión” y puede “hipotecar el futuro” del país, algo que todos los expertos coinciden es algo que Maduro no quería escuchar. Y si eso no bastaba, puede que le quieran echar cuanta tierra puedan al reportaje de Reuters en contra de esos nefastos “ocho millones”, pero ya cuando la empresa que programó tus máquinas dice que hubo manipulación en los datos, mira, puedes sacar al más cínico de tus cara ‘e tabla (y por supuesto que lo hacen), y qué importa si es simplemente para que ellos puedan seguir con sus negocios en EEUU, no hay suficiente lloradera de parte de esta vieja que haga creerle a cualquier persona lógica y pensante que volvieron a los niveles de máxima aceptación del chavismo cuando su líder histórico estaba vivito y coleando y el país no estaba en la ruina económica y social que está ahora.

Lo malo, claro, es que los siguientes temas a colación demuestran que cuando hay esta cantidad de frustración y arrechera de parte y parte –de un grupo que está harto de ver su modo de vida empeorando cada vez más y de otro que ve el suyo seriamente amenazado, sea verdad o no– “lógica y pensante” no describe a la mayoría. No, aquí dominan las pasiones. Por más que se necesite una cabeza fría, aquí lo que más falta va a hacer es un escuadrón de bomberos.

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No sé exactamente fue quien dijo las aciagas palabras primero, pero sé quién tuvo el mayor peso al decirlas, quizá por su falta de tacto al hablarlas. Durante una entrevista con el periodista Vladimir Villegas, el secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, luego de recordar que la Mesa de la Unidad Democrática ya había avisado durante la mañana del 30 del julio la cifra de votos que el Gobierno iba a anunciar –lo que Smartmatic confirmó– dijo que su partido va a participar en las elecciones regionales, municipales, y presidenciales. Y no conforme con eso, repitió uno de tantos clichés que se han repetido a lo largo de estos 18 años: “No se pueden regalar espacios”.

Coño, Henry…

A las declaraciones de Henry, se le sumaron las de voceros de otros partidos: Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista. Pero con la misma les salió un tsunami de voces en contra. De primero está María Corina Machado, ex diputada y líder el nuevo partido Vente Venezuela, quien fue muy clara en su posición.

Más significativo es el reclamo de Rosa Orozco, la madre de Geraldine Moreno, una joven brutalmente asesinada por la Guardia Nacional durante las protestas de 2014 de un perdigonazo en la cara a quemarropa. Le dedicó un tuit muy contundente a Ramos Allup.

Y el actor Franklin Vírgüez dijo lo que muchos quería decirle al colorido diputado: “Hermano querido, usted es un coño ‘e madre”.

Del lado menos visceral, hay análisis más sobrios de por qué les parece que esta es una terrible idea. José Domingo Blanco, “Mingo”, uno de los pocos periodistas de la antigua Globovisión que no está enteramente rayado, cita un viejo dicho español en su columna para Noticiero Digital:

¿Es el momento de desviar la atención hacia lo electoral? ¿El país, el ánimo de los venezolanos, está como para cambiar el rumbo y comenzar a hablar de elecciones? ¿La crispación actual se aplacará eligiendo gobernadores y alcaldes? Supongamos que, por consenso, todos estuviésemos de acuerdo con unas elecciones en diciembre de este año, ¿asistiríamos a unos comicios organizados por Tibisay Lucena, a pesar de las denuncias del Director de Smartmatic, Antonio Mugica? “Cosas veredes que faran fablar las piedras” una expresión que, por cierto, muchos colocan en boca de Don Quijote, la célebre novela de Miguel de Cervantes; pero que, al parecer, tiene una raíz literaria más antigua, remontándose incluso al Cantar de Mío Cid. Así podríamos decir los venezolanos después de tres meses de protestas: “cosas veredes que faran fablar las piedras”, un dicho que se usa como sinónimo de perplejidad y asombro ante las cosas que ocurren en derredor.

Por supuesto que también hay voces que apoyan ir a elecciones, apoyándose algunos en la frase que mencionó Ramos Allup de “no regalar espacios”. Carolina Jaimes Branger, en su columna en El Estímulo, destaca lo inútil que será la ANC en, como dijo el flamante ministro de la Defensa, “acabar con la guerra económica”, pero no podrán evitar sanciones, llevar el país (aún más) por el despeñadero.

¿Qué hacemos entonces? Mientras esto sucede, que no tomará mucho tiempo, hay que ir haciendo cosas en paralelo. Estoy convencida de que somos el país del “en vez de” y no el del “además de”: nunca pensamos ni actuamos en paralelo. (…) Lo primero es establecer el gobierno legítimo, representado por los poderes legítimos: la Asamblea Nacional (Julio Borges asumiría como presidente de la República), la Fiscalía y el rector Rondón del CNE (…) Lo otro –y este tema es altamente controversial- son las elecciones regionales. Las que debieron haberse celebrado el año pasado. Podemos ganar la mayoría de las gobernaciones y alcaldías. Y antes de que estallen de ira, les pido que respiren profundo y lean hasta el final: sé que me van a decir que cómo vamos a ir a votar con este CNE. Que con un gobierno comunista no se vota. Que después de la trampa del 30J, cómo vamos a prestarnos a la farsa. La trampa del domingo 30 fue porque ellos estaban solos. No hubo ni contendiente, ni testigos de mesa. Y la trampa la hacen cuando la pueden hacer. ¿No ganamos la Asamblea Nacional con “ese” CNE? ¿Por qué creen que no hubo revocatorio el año pasado? ¡Porque donde hay testigos y auditorías NO puede haber fraude! ¡Vayamos a votar con un pañuelo en la nariz, pero vayamos!

El sociólogo José Antonio Gil Yepes, presidente de la encuestadora Datanálisis, más bien pide prudencia escribiendo en El Universal, y distingue entre un encuadre principista de la discusión (ir o no), y un encuadre negociador (bajo qué condiciones puede ir ganando hasta un 80% de las alcaldías y gobernaciones).

Claro que bajo el enfoque negociador hay graves riesgos: hay que sospechar de que el gobierno vuelva a amañar las bases comiciales porque, en condiciones ecuánimes, sabe que pierde cualquier elección; que el CNE ha actuado a favor del oficialismo; y, por fin, que perdidas las regionales, la ANC puede quitarles funciones y presupuestos a las gobernaciones y alcaldías. Hasta aquí la Unidad Democrática llevaría las de perder y no debería participar. Pero, ¿cómo explicarles a ese 75% de los venezolanos que se evadió una elección mandatoria y que no se aprovechó la oportunidad de ganar con un 75%? Para evitar este autogol, la Unidad Democrática necesita tomar una posición negociadora sobre cuáles serían las condiciones que la coalición gobierno-CNE tienen que asegurarle para participar. Esas condiciones hay que divulgarlas, al igual que la danza de argumentos durante las negociaciones. Si este proceso conduce a unas reglas aceptables, bien, y si no, también, porque se pondría en evidencia ante los venezolanos y el mundo un talante no democrático del oficialismo. Bajo el enfoque negociador, no principista, la oposición cobra seguro. Bajo el enfoque principista, iría camino a meter la pata y a salir dividida.

Allan Brewer Carías, abogado constitucional y uno de los redactores de la Constitución de 1999, defendió la participación en una serie de tuits que ahora se ha convertido en cadena en WhatsApp.

1/4: Disyuntiva diabólica: si oposición se inscribe en elecc. regionales la ANC puede eliminarlas; si no se inscriben, gobierno las controla
2/4. Si la oposición se inscribe en elecc. regionales, siempre habría la opción de retirarse, y solo sería para participar si hay nuevo CNE
3/4. Si la oposición no se inscribe en elecc.regionales, y la ANC no las elimina, elgobierno controlaría todas las alcaldías y gobernaciones
4/4. La decisión sobre participar o no en elecc regionales es compleja, y solo debería adoptarse con la participación de toda oposición y no puede ser un tema de traición , sino de realidad y sensatez .
Adición personal : si los partidos no se inscriben y no participan , vuelven a tener q ser convalidados , serian ilegales
Y por último , el cronograma se inicia ya , y si de aquí a diciembre , las cosas cambian y hay buenas condiciones , la MUD en general , no tendría candidatos inscritos y con un caudal cautivo de votantes con la opción de un buen CNE de ganar la mayoría o todas las regionales .
Caso contrario, se retiran . Así de sencillo. Es cuestión de estrategia electoral, mas NO es un acto de traición.

Yo estoy convencido que más de uno en la Mesa de la Unidad está tragando grueso ante la idea de volver a tener esta discusión. Mientras tanto, estoy convencido que al menos uno de los miserables del Gobierno debe estar bebiendo su whiskycito de lo más divertido viendo cómo todos nos caemos a coñazos en 140 caracteres. Mardito.

Yo considero que ambos lados tienen sus razones más que válidas. Los números siguen en mi cabeza. 16. 120. Me llegan nuevos. 18. Los años que tiene cagándose en nuestras almas. 58. Los años en que los Castro llevan en Cuba. 5. La cantidad de tazas de café que me tomé en un día nada más pensando en esto.

Y ahora les voy a dar mi opinión. Y a ese grupo que sé que probablemente me dejará de leer en un momento, se los diré de una vez: creo que hay que ir a las elecciones regionales. Corrijo: creo que mínimo hay que inscribir a los candidatos a las elecciones regionales.

¿Siguen aquí? Ok, hablemos de Escila y Caribdis. Porque a este punto estamos en la odisea hacia salir del chavismo en el gobierno.

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escila y caribdis
Venezuela. O bueno, está bien, Ulises y sus hombres escapando de Escila y Caribdis.

En su largo viaje de regreso hacia su natal Ítaca desde Troya, Ulises (Odiseo para los griegos) debe atravesar el estrecho de Mesina, entre la isla de Sicilia y Calabria, la punta suroeste de la península italiana, “la distancia de un tiro de flecha” entre las dos puntas, según el Canto XII de La Odisea de Homero. La maga Circe le había advertido al héroe griego que sólo Jasón y los Argonautas habían logrado pasar ese estrecho intactos, y eso fue porque esa vez fueron guiados por la ninfa Nereida. El estrecho era peligroso porque del lado de Sicilia vivía un enorme monstruo de seis cabezas devorador de hombres llamado Escila, y del lado de Calabria había otro monstruo llamado Caribdis, que tres veces al día tragaba enormes cantidades de agua marina y las volvía a escupir, creando un enorme remolino. Ulises tenía una imposible decisión en sus manos; ¿qué hacer?

Este es el origen del dicho en inglés “entre una roca y un lugar duro” (between a rock and a hard place): la perfecta descripción de una situación perder-perder. Ulises brevemente consideró que podría evadir por completo a Caribdis, lo que resultaría en la destrucción completa de su barco, y luchar contra Escila, pero Circe le dijo que Escila era inmortal y por lo tanto no podría morir a manos de un mortal. Podría evitar el estrecho por completo, pero Ítaca estaba a pocas leguas de allí, y ya tenía más veinte años que no veía su patria.

Tomando todo eso en cuenta, Ulises, con la fama de ser el más prudente de los héroes de Grecia, decidió que Escila era el menor de los dos males. Lo que no estoy seguro es si le dijo a sus hombres a qué se enfrentaban; quiero pensar que sí lo hizo, pero considerando que Ulises tampoco era perfecto, quién sabe. Lo cierto es que al llegar a Mesina, se acercaron más hacia el lado de Escila, quien atacó el barco y devoró a seis de sus hombres, pero la lograron dejar atrás y evitar por completo a Caribdis.

En este punto estamos, mi gente. Estoy absolutamente claro que no importa por donde lo veamos, la oposición y quienes la apoyamos está particularmente jodida. No me caigo a coba, ni creo en soluciones mágicas. A estas alturas debemos asumir que no importa lo que se haga, el riesgo a quemarse es grande; la pregunta es cuánto estamos dispuestos a quemarnos.

El periodista Eugenio Martínez es a quien uno debe acudir si quiere saber sobre el sistema electoral venezolano, y él resumió toda la situación en cinco tuits. Estas son las alternativas actuales.

(Martínez además llama la atención sobre dos datos: a estas alturas el Consejo Nacional Electoral no ha mostrado la data detallada en cada mesa del evento del 30 de julio, algo que ha hecho en todas las elecciones anteriores; y la oferta de “abrir las cajas” y contar los comprobantes no resolvería las dudas del número de votantes. Total, las fotos de los centros vacíos y la poca asistencia al acto de Maduro el 30 de julio en la madrugada, muchos antes de las declaraciones de Smartmatic, lo dicen todo: fraude cantado.)

Entonces, ¿qué hacer?

Hay que empezar a inscribir candidatos, creo yo.

El 30 de julio fue la perfecta muestra de qué hace el Gobierno cuando participan ellos solos, sin testigos nuestros en ningún lado, sin observadores internacionales certificados y sin los mecanismos para asegurar que sea un elector, un voto (tinta indeleble, bloqueo de máquina, etc.). Recuerden, Julio Borges, presidente de la Asamblea, dijo doce horas antes que el CNE diera los resultados que ya tenían listo el boletín que indicaban que habrían sido ocho millones de votos, una cifra que ratificó después el periodista Nelson Bocaranda (lo que quiere decir que testigos no habían, pero fuentes sí que sí). No había forma que el Gobierno aceptara una cifra menor a lo que la oposición había sacado dos semanas antes en su consulta popular. Si encima no había quien lo vigilara, ¿qué otro resultado se podía esperar?

No quiero darle a esa consulta un cheque en blanco, por cierto. Quienes garantizaron el proceso fueron los rectores de las principales universidades, respetables a más no poder, y quieren vinieron de observadores fueron los ex presidentes Jorge Quiroga (Bolivia), Vicente Fox (México), Laura Chinchilla (Costa Rica), Andrés Pastrana (Colombia) y Miguel Ángel Rodríguez (también Costa Rica). Todos con suficiente respeto en sus países (aunque no sé nada sobre Rodríguez ni estoy seguro sobre Quiroga). Y la recopilación de la data fue llevada a cabo por organizaciones como Súmate. También con cierto prestigio. Pero todos los nombrados abiertos críticos, cuando no opositores, al gobierno. No es precisamente algo 100% objetivo.

Pero lo más importante del 16 de julio fue la comparación de imágenes de subidas a Internet de miles de cámaras todos los días. Así no se confíe en los observadores, se veía la participación en todos los centros, incluso en los que eran bastiones oficialistas como El Paraíso, Antímano, Caricuao y Catia (donde una mujer murió asesinada por ataques de colectivos, así que imaginen el valor que requirió participar). Y esas imágenes se repitieron a lo largo del país y en sitios como Chile, Argentina, Nueva York y Madrid (y sitios aún más lejanos: hubo un punto de consulta en una aldea en Siberia, y otro en un pueblo en Mali, en pleno desierto del Sahara).

Todo refleja lo que las más serias encuestadoras reflejan: el gobierno ha perdido prácticamente todo su apoyo. Nuevamente, sólo sus más acérrimos seguidores (y no se equivoquen, aún los tienen y son un mínimo de tres millones) se creen que pueden sacar ocho millones de votos en una elección limpia. Ni contando a todos los empleados públicos que debieron votar obligados (y botando a los que no fueron).

Dicho eso, me hago la pregunta que seguro me van a hacer, sin el “qué bolas tienes tú” que va a precederla: ¿cómo se puede pedir a estas alturas que se celebren elecciones regionales, habiendo caído el CNE y sus rectoras en desgracia abierta de la mano de la propia empresa que desarrolló “el mejor sistema electoral del mundo”? ¿Por qué la MUD no ha cumplido “el mandato del pueblo” del 16 de julio, en esperar la tercera de las tres preguntas? En especial, ¿cómo se le habla a las madres que quedaron de todos los muchachos que murieron, tanto en 2014 como Geraldine Moreno como en estos 120 días, que ahora lo que lograremos serán nuevos gobernadores? (Que ya apareció la caricatura bien dura, por cierto.)

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Escila…

Esa última pregunta la he visto mucho por ahí. “Cumplan el mandato del pueblo del 16J”. En particular están hablando de la tercera pregunta de la consulta.

¿Aprueba que se proceda a la renovación de los poderes públicos, de acuerdo a lo establecido a la Constitución, y a la realización de elecciones libres y transparentes así como la conformación de un gobierno de unión nacional para restituir el orden constitucional?

Esa pregunta generó ciertas críticas en los días antes de la consulta, en especial a cargo de Nicmer Evans, uno de los muy pocos analistas chavistas que respeto luego de varias entrevistas que le he realizado. En una entrevista que le hiciera El Nacional, Evans sí considera que “es necesario confrontar democráticamente al gobierno totalitario de Maduro. Debemos unir fuerzas contra la asamblea nacional constituyente”, pero fiel a su estilo no está de acuerdo con esa última pregunta.

“¿Qué carajo es un gobierno de unidad nacional? No pueden nombrar a un nuevo presidente”.

Sin embargo, la Asamblea sí hizo un intento de cumplir con ese mandato. El 21 de julio. en un acto abierto al público en Las Mercedes, nombró los nuevos 33 magistrados al Tribunal Supremo de Justicia. Un conjunto de expertos en leyes que suman más de 300 años de experiencia legal, con fama intachable en sus respectivos campos. Fue un acto hermoso y completamente apegado a la Constitución, pues los magistrados existentes tienen sus lapsos cumplidos hace al menos un año, y de todos modos su nombramiento fue absolutamente irregular.

El acto también fue absolutamente inútil, visto de cierta manera. Cuatro días después, el Servicio Bolivariano de Inteligencia detuvo a tres de los nuevos magistrados, acusados de usurpación de funciones (y total, Maduro ya había amenazado que todos iban presos), y uno de ellos está en huelga de hambre. Cinco de ellos están asilados en la embajada de Chile, el último apenas esta mañana. Yo quiero pensar que nadie esperaba un desenlace distinto. ¿Y hay quien cree que pasará algo distinto si la Asamblea nombra a tres nuevas rectoras del CNE?

Caribdis…

Vuelvo a la pregunta. Casi ocho millones de venezolanos respondieron que sí, que sí quieren la renovación de poderes… de acuerdo a lo establecido en la Constitución. No sería la primera vez que presionáramos un “Acepto” sin leer los términos y condiciones, pero ahí lo decía. Se cumplió la Constitución en la consulta; se cumplió en nombrar un nuevo TSJ; ¿entonces ahora?

Esta es la parte en la que no estoy de acuerdo con Branger. Lo que pareciera que muchos piden es formar un gobierno paralelo, apoyado por tener legitimidad de votos, primero por las elecciones de 2015 donde la oposición logró la mayoría absoluta de la Asamblea y luego por la consulta del 16J. Ignorando la posición de Estados Unidos al respecto de un gobierno paralelo, eso es muy parecido a la que ocurrió en Siria: la oposición moderada formó una coalición proclamándose el gobierno legítimo opuesto a Bashar al-Assad (nunca olvidemos: amigo de Chávez), lo que les permitió recibir financiamiento internacional y armas. La guerra civil en Siria ya va para seis años, se ha cobrado entre 300 y 470 mil vidas y ha resultado en cinco millones de desplazados, creando una crisis humanitaria en el mundo.

¿En serio queremos eso para Venezuela?

No, queremos que Maduro y su combo se vayan. Y dudo que sea por las buenas, como Pérez Jiménez. Puede ser por las malas, eso sí; la opción de un golpe siempre está presente en estas situaciones. Pero el historiador Elías Pino Iturrieta recordó en un tuit (que ahora no consigo) que Pérez Jiménez nunca tuvo a la mayoría del ejército a favor, al menos no la alta cúpula; Maduro sí. Nunca ha habido un golpe de estado sin militares involucrados. Además, coño, ¿qué golpe ha terminado siendo bueno? En Cuba salieron de una dictadura de derecha con Batista a una de izquierda con Castro; todo lo que sufrió en Chile luego que Augusto Pinochet derrocara a Allende; cuánto se está sufriendo en Zimbabue desde que Robert Mugabe ascendió al poder; y así.

“¿Entonces enfriamos la calle? ¿Los chamos murieron por nada? ¿Quién te dijo a ti que dictadura sale con votos?”

No. No. La historia. Pinochet, quizá el dictador más cruel que ha tenido

Si hay un error serio que le critico a la MUD, fue impulsar un revocatorio en vez e las regionales a finales de 2016. Fue casi tan grande como retirarse de las parlamentarias en 2005 (más sobre eso en un momento). Si se hubieran celebrado las regionales no me queda duda alguna que otro gallo estaría cantando hoy, pues la oposición habría arrasado en al menos 15 gobernaciones, a juzgar por las elecciones parlamentarias. Que, hay que aclarar, este mismo CNE aceptó y certificó porque no le quedó otro remedio por la inundación de votos. Joder, yo conocí a la última diputada certificada: Karim Salanova de Aragua. ¿Saben cuál fue la diferencia de votos que se le reconoció? 86 votos. Una diferencia del 0,06% a su favor. Pero se la reconocieron.

Y en cuanto a 2005, ESO es lo que no le perdono a la oposición. Durante casi diez años, el chavismo hizo lo que le dio la gana en el Parlamento. Jorge Rodríguez en el CNE. Ya eso es suficiente para que para mí sea impensable no volver a participar en unas elecciones. Pero también pienso que es un suicidio dejar las protestas. No se cometa el mismo error de bajar la presión al gobierno. Lo que ha pasado en los últimos 120 días no ha sido por un solo factor. Las sanciones, el desconocimiento de gobiernos a la ANC, el pronunciamiento del Vaticano, no ha sido por las imágenes de muchachos enfrentándose a la Guardia Nacional, ni por las negociaciones de los diputados. Ha sido por las dos cosas. Es un terrible error dejar de un lado manifestaciones, que nunca han dejado de ser masivas a pesar de la represión, y es un error aún mayor dejar de un lado la política. La politiquería sí, esa debe ser enterrada, al igual que la anti-política, porque esa nos dio a Chávez (y no me calo a otro militar más surgido gracias a un momento mediático, coño). Claro, con el tamaño de la crisis que hay es MUY difícil pedir más paciencia a un país que está básicamente yéndose por el precipicio, así que no pido paciencia.

Pido arrechera, pero la pido canalizada. No se vayan de bruces. No cometan locuras. Pero hay que mantenernos arrechos. Angry gets shit done. Si usted también es de los que considera que botó sus reales en la consulta popular del 16 de julio, es porque usted pensaba que hacía una inversión a corto plazo. Cierro con los tuits de Alex Rojas, un tuitero de Valencia a quien sigo hace tiempo con el que comparto. Recordando antes: un maratón no se convierte en una carrera de cien metros sólo porque nosotros querramos. (Lo malo es que en este caso no sabemos dónde está la meta, ni cuánto falta para llegar; todo lo que sabemos es que el terreno antes de llegar está bien jodido.)

 -oOo-

Una postdata: Escribí esto para mí. Un desahogo. No pretendo convencer a nadie de lo contrario, pero si lo logro, bienvenido sea. Gracias por permitirme hacerte ver otro punto de vista. Pero no busco convencerlos de lo contrario. Ya Venezuela está lo bastante dividida como para que encima estemos en constante pelea entre nosotros. Si después de leer esto sigues pensando que no se deben ir a elecciones, es tu entero derecho y te lo respeto, sin importar lo en desacuerdo que esté. Igual estamos de acuerdo que este Gobierno debe salir, y debe salir lo más pronto posible, agotando hasta el final los recursos democráticos, algo que nunca es fácil en contra de un gobierno que no lo es. Al final, sólo quiero pensar en un número. Uno. Un solo país. Unido. Sin los odios y desconfianzas que nos han dominado los últimos 18 años.

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