No lo vamos a ver todo en la vida. ¡GENIAL!

Kottke.org es una de esas paradas obligadas en mi ritual de lecturas online en lo que entro al ciberespacio. Es una colección de posts muy breves (en su mayoría), tratando más que nada con artes liberales: muchos enlaces a The New Yorker, pensamiento crítico, liobros, lectira, videos (y también trailers de algunas películas, comentarios sobnre series como The Wire y Mad Men, recomendaciones a otros blogs y jueguitos Flash para perder el tiempo productivamente). Me encanta al más allá, en serio.

Una de sus últimas entradas mostraba este enlace del blog Monkey See del sitio de la Radio Pública Nacional (NPR) de Estados Unidos (un ejemplo de cómo decir un medio público, en serio… es que creo que ni la BBC). El título es “El Triste y Hermoso Hecho de que Nos Vamos a Perder Casi Todo”, por Linda Holmes. ¿La versión corta? No lo vas a ver/leer/probar todo… ¡gracias a Dios!

Yo tengo tres libros que sugieren cosas que son tan vitales que si se te ocurre perdértelas antes de enfrentarte con el Creador, tu vida habrá sido incompleta. Como se supondrán, son 10001 Películas que Ver, 1001 Discos que Escuchar y 1001 Libros que Leer Antes de Morir. Holmes saca la cuenta de cómo sería esta hazaña si te limitas sólo a libros: si tienes 15 años, lees dos libros a la semana y lo mantienes hasta que tengas 80 años, eso quiere decir que para ese momento habrás leído 6.500 libros. Claro, está el pequeño detalle que en esos 65 años, seguirán saliendo libros, así que…

Yo soy así. O al menos lo era antes de volverme adicto a Internet. Yo me leía no dos, sino a veces tres libros a la semana. Cien Años de Soledad me lo bebí en cinco días la primera vez, semana y media la segunda. Bag of Bones de Stephen King, en cuatro días. Pero Don Quijote aún no me lo he leído. El único libro de Mario Vargas Llosa que he digerido ha sido La Fiesta del Chivo. Sólo he leído una novela de Miguel de Unamuno (Niebla) y una sola de Camilo José Cela (La Colmena, por supuesto). No he terminado ni Crimen y Castigo ni La Guerra y La Paz; no he leído nada de John Updike, Franz Kafka, J.D.Salinger, Truman Capote o ninguno de la Generación Beat.

¿Y el cine? Yo me hago llamar de cinéfilo (por algo tengo un blog de cine) pero mis puntos ciegos en ese aspecto son grandes. ¿Expresionismo alemán, tipo Nosferatu o El Gabinete del Doctor Caligari? Nanay. ¿Obras de Luis Buñuel? Nopi. Joder, ¿cine mudo? Ni una. No vi Apocalipsis Ahora sino en agosto, no vi It’s A Wonderful Life sino en diciembre… Y para no aburrirlos mucho, mejor sólo les menciono que, en cuanto a música, el último disco que compré fue Rock N Roll Jesus de Kid Rock… en 2007.

¿Ven a lo que me refiero? Y eso que no he cubierto mi lista de 100 cosas que quiero hacer antes de atravesar las Puertas Doradas. Y la simple realidad que debes afrontar es esta: a menos que te la des de James Franco y quieras hacer dos millones de cosas a la vez, no hay tiempo ni mucho menos fuerza para ver todo el espectro cultural que el universo decide parir en cualquier momento dado. Sencillamente no se detendrá para que te de tiempo de consumirlo. Y eso está bien, dice Holmes.

Es triste, pero también es… grandioso, de verdad. Imagínate si hubieras visto todo lo bueno, o si supieras de todo lo bueno. Imagínate si de verdad adquirieras todas las grabaciones y libros y películas que “deberías ver”. Imagínate si lograras pasar por las listas de todo el mundo, hasta que todo lo que no hayas leído realmente no necesitara leerse. Eso implicaría que todo el valor cultural que el mundo ha logrado producir desde que una gota de masa primordial agarró un violín es tan pequeña e insignificante que un solo ser humano se lo podría tragar en una sola vida. Eso nos haría fracasos, creo yo.

Así, nosotros los cultoadictos tienen dos opciones: o nos amargamos y nos limitamos a las comiquitas de los periódicos o estamos pendientes de consumir lo bueno que viene en nuestra dirección. Tomemos un camino poco transitado; leamos un libro basado sólo en su portada; veamos una película que no nos llama nada la atención. Si quieren guías, compren esos libros que mencioné, busquen las listas de “lo mejor del año/década/historia/última hora” que abundan en línea.

Pero sobre todo, nunca dejen la curiosidad y de tener una mente abierta. ¿Se acuerdan del experimento del violinista? Hay cosas hermosas ocurriendo a nuestro alrededor que nos estamos perdiendo ahora mismo. Escoge lo que te gusta o lo que te llama la atención, y búscalo. No quieras consumirlo todo; sólo estáte alerta en consumir lo bueno.

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Ay Dayana… qué hiciste Dayana

El año pasado, ¿se acuerdan como todos —menos algunos— celebramos por todo lo alto que nuestra bellísima Dayana Mendoza había ganado el Miss Universo, casi 15 años después de que Alicia Machado lo ganara y bueno, todo lo que vino después? ¿e acuerdan de todo lo que se dijo? Ay tan bella que es, ¿y viste qué bien contestó? y chamo que buena está, y esos ojotes, y es tan simpática, esta sí nos va a dejar en alto… hasta que… ups…


Resulta que la United Service Organizations (USO), una ONG que se describe como “el enlace entre el público y las fuerzas armadas norteamericanas”, invitaron a Dayana y a Miss Estados Unidos, Crystal Stewart, a visitar la base militar de Guantánamo. Y bueno… al día siguiente la nena Mendoza escribe en inglés sobre su visita en el blog que tiene en la página de la Organización Miss Universo, según reporta BBC Mundo:

“Andábamos con los muchachos de la Costa Este. Nos mostraron el bote por dentro y por fuera, cómo trabajan y qué. Dimos una vuelta por tierra y fue muuuuuy divertido”, decía la reina de belleza (…) Mendoza también recorrió los campos de detenidos y vio ‘las cárceles, cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros’.

“Fue muy interesante”, opinó Mendoza.

En suma, a la miss le pareció que el lugar era ‘hermoso, relajado y calmado’, aseguró que la trataron en forma “increíble”, y expresó no querer irse del lugar”.

Ay cariño, ¿qué has hecho?

No tengo que decirles la… ejem… polémica que han formado esas declaraciones. En especial luego que el New York Times lo comentó en uno de sus propios blogs. Hoy los comentarios de Dayana fueron eliminados (algo así como apagar el fuego después que quemó la primera hectárea) y sustituidos por un comunicado de la organización, que decía:

“Los comentarios de Dayana Mendoza en su blog fueron en referencia a la hospitalidad que recibió mientras conocía los miembros del ejército de EE UU basados en Guantánamo.

La Organización Miss Universo se hace eco de la misión de la USO, que es elevar los espíritus de las tropas estadounidenses y sus familias donde sea que sirvan. Continuaremos mostrando nuestra apreciación y expresando nuestra gratitud al personal militar que sirven nuestra nación”.

Ah bueno, así sí, ¿no? ¡Todo perdonado! ¿Verdad?

No.

Dayana, desde el principio, ha derrochado carisma, belleza y una sonrisa de miles de millones. Y una de las cosas principales que se hablaba de ella era su inteligencia, su compasión y sus ganas de trabajar. Y del tiro, cuando abrió su boquita (o puso a mover los deditos) para decir la pequeña barrabasada que dijo, todo el mundo se apresuró a decir lo bruta que era, lo ingenua que era, que hasta cuándo estas misses van a dar esa imagen, y bueno, considerando la historia de Ana Teresa Oropeza, o la de Mónica Spear, como que no se les puede discutir mucho.

Pero más que ingenuidad (que le sobra), creo que Dayana cayó en el triste papel de “tonta útil” de la USO. Nadie en esa organización osaría decir algo en contra del Ejército estadounidense, y estoy seguro que nadie en la OMU se le acercó y le dijo a Dayanita “Mira, hay unos rollos en la prisión de esa base, que la Human Rights Watch la tiene en la mira, así que bueno, a lo mejor no vas a ver lo peorcito, pero para que sepas, ¿ok?” Y bueno, estoy convencido que a la Dayana ni se le pasó por la cabeza preguntarle a los guías “¿Y cómo tratan a los prisioneros? ¿Bien?”

Esto es lo que sucede cuando tratas de unir el mundo “rosa” con el mundo real. Que una Miss trabaje por el bien de la humanidad, visitando los países más necesitados como embajadora de buena voluntad, quizá regresando con ganas de hacer lo que ella pueda por ayudar, está bien. Que los Estados Unidos demuestren apoyo a sus militares –algo que hacían casi ciegamente hasta Bush, Abu Ghraib, Irak, Rumsfeld, Bush, Cheney, la Ley patriota y Bush– es algo normal. Y si a una Miss tú la atiendes como un caballero y sólo le muestras el lado “bonito” del asunto, pues ni modo, la niña va a decir que “el mar de la bahía de Guantánamo es muy azul, bellísimooooo”.

Pero a la vez, también me molesta un poco la actitud de algunos que entonces ahora le machacan a la pobre Dayana de inconsiderada, ignorante, bruta, animal, tarada y demás, sólo por ser miss. ¡Mijos, a la caraja nada más le mostraron, como ya dije, el lado “inocente” de la cosa! ¿Qué esperaban? ¿Que la tipa llegara y dijera “No, yo he oído unas cosas horrorosas de la prisión de aquí, me hacen el favor y me llevan allá que esto lo voy a denunciar YA a ver si esto me lo cierran para ayer”? ¿Que creen que la niña es como nosotros, que se lee cuarenta periódicos y está pendiente de todo lo que pasa en el mundo? Si en efecto se sabe que la niña no lee muchos periódicos, ella necesita a alguien que la asesore y la mantenga informada del sitio al que va para que no meta la patita.

Todo esto revela dos cosas que creo que es lo que el mundo critica: el lado sucio del aparato propagandístico de cualqueir organización, y la falta de preparación que aún la más pintada de las misses puede tener. A Dayana nunca la he visto como una chica plástica, de esas que van por ahí, como cantara Rubén Blades, pero tampoco era la erudita que Bárbara Palacios (ahora toda una empresaria) parecía ser. Ahora pues…

Sinceramente espero que toda esta polémica que ha montado sus comentarios le despierten algo a Dayana y haga dos cosas: (a) que ahora se entere un poquito más de los sitios que va a visitar en los cuatro meses que le queda de mandato, y (b) que empiece a leer un poquito más sobre el mundo que la rodea. Y a todos los que la critican, que no le quito su razón, piensen que tanta culpa como Dayana –cuidado y si no más– tienen la USO y la OMU, pues, si un loco te pega con un garrote, ¿de quién es la culpa, del loco o del que le dio el garrote?

Ese tema tabú: la religión

Aclaratoria: Estoy consciente que muchos de mis amigos no caen en esto por malicia, y que no aplica a la mayoría de la gente que conozco. Aún así, si ofendo a alguien por decir algo que no es verdad –y cuando hablas de religión eso es casi inevitable– , pido disculpas. Si se sienten identificados, bueno, ahí no puedo hacer nada.

Yo siempre voy a misa los domingos a las 6 de la tarde o a las 12 del buddy_jesus mediodía, desde que tengo al menos 10 años. Si no puedo voy un poco más temprano, o los sábados a las 6 si ya sé que no podré ir. Y si no puedo ir me aseguro de disculparme con Dios, aún cuando sé que Él me entiende. Y me he bautizado, hecho la Primera Comunión y confirmado. Sólo me falta el matrimonio.

Dos cosas me intrigan de lo anterior. Uno, que hay gente que no me lo cree. ¿Es por mi personalidad? ¿Que de verdad no parezco un tipo religioso? ¿Qué me estás queriendo decir?

Dos, es que sé que no es por mi personalidad. Por alguna razón, una vez que hacemos nuestra Primera Comunión, la religión se convierte en algo casual o incluso intrusivo en nuestra vida. Las únicas veces que nos acordamos de nuestra condición de católicos es (a) un funeral; (b) un matrimonio; (c) un bautizo; (d) la Primera Comunión de un hijo o sobrino; (e) una misa de graduación; (f) una noticia particularmente álgida; (g) un chiste que podría ofender al Catolicismo y por eso es divertid; o (h) el Papa Benedicto XVI abre su boquita para decir un par de cosas con las que no estás de acuerdo. De resto, ir a misa está fuera de la cuestión, las monjas son una pesadilla, no crees en curas y bueno, ni hablemos de Semana Santa.

No estoy juzgando a nadie, pues si hay algo que considero que es un regalo enorme de Dios es la libertad de escoger, incluso de equivocarnos si al caso fuéramos. Si alguien escoge que los domingos son para descansar echado en su cama luego de una ardua semana, pues coño, que así sea, que para algo trabajaste. Ídem ante la posibilidad de divertirte toda una semana del trabajo, si es que el gentío te deja, claro.

También, hay que estar claros en una cosa: por cada presentación en PowerPoint que pesa 800MB, tiene una música MIDI pavosísima y cierra con “Envía esto a 50 personas para que Dios entre un poquito en sus vidas”, hay un cristiano confundido (o diez decididos) que se rehúsa a abrirlas. No hemos llegado al extremo de los Testigos de Jehová de llegar predicando la palabra de Dios un fin de semana a las siete de la mañana o de voz en cuello en el boulevard de Chacaíto (y para lo que valga, tanta dedicación tiene que admirarse) en cuanto a lo intrusivo, pero casi.

¿Por qué pensamos eso?

¿En qué momento comparamos a la religión como algo molesto?

Parte de ello puede venir en ese eterno deseo que no queremos ser juzgados. Aún para todo lo liberal que es el catolicismo al compararlo con el judaísmo, el budismo y en particular el islamismo, hay mucho de lo que dice nuestra querida religión que nosotros no vemos bien. ¿Virgen hasta el matrimonio? ¿Quién ha oído de tal cosa? ¿Cuántas veces has tenido pensamientos “impuros”? ¿Honrarás las fiestas? Sí, mientras se refiera a viajar, en vez de respetar los días que hay que ir a misa, quizá. ¿Y cuántos han codiciado la mujer del prójimo (o el hombre, no se hagan las pendejas), o cometido adulterio? Menos mal que aquello de “no robarás” y “no matarás” no se han tomado en serio (¿o sí?), y aquello de “honrarás a tu padre y a tu madre” es generalizado. (¿Es más, te acordarás de los Diez Mandamientos?

Parte también puede ser que muchos consideramos los mandamientos algo en contra de la Naturaleza humana. Nosotros somos en esencia seres necesitados de sexo. No somos seres puros. No queremos ser monjes, ni curas, ni monjas. No, queremos liberarnos de vez en cuando. Somos, en esencia, animales con razonamiento. Y lo digo sin ánimos de ofender a nadie, ojo. ¿Cómo resistirnos a la tentación del sexo? Como ya nos demostró Jim Carrey en Mentiroso, Mentiroso, ¿cómo sobrevivir en esta sociedad sin decir mentiras? Si nadie se va a enterar, y nos encontramos un fajo de billetes en el piso, ¿cómo no nos lo vamos a quedar? Es mejor decir que la Biblia fue escrita en una época mucho más sencilla que la actual, donde el mundo se ha vuelto más exigente y la presión para conformarse es insoportable.

Esa es otra parte: el mundo se ha vuelto tal que hablar de religión o ser particularmente religioso se ha vuelto el equivalente a un paria. Recuerdo cuentos de una niña que se reunió en una casa de unas amigas y sugirió que se leyera la Biblia. Sí, lamentablemente se rieron en su cara. En muchas familias el saber que una hija quiere ser monja o un hijo sacerdote es preferible a que se declaran gay, pero no por mucho. (Algo con lo que tampoco estoy de acuerdo, por cierto. Ni un poquito.) Quizá sea porque ser religioso es equivalente a ser conservador…

Yo considero que cada quien debe tener su propia visión de su religión y asumirla como tal de una manera honesta y sincera. Tienes que estar claro que por alguna razón la Iglesia condena la masturbación, no apoya el divorcio (con lo que estoy de acuerdo) y mira mal la promiscuidad y el sexo premarital (¿o le van a discutir a Benedicto XVI que la mejor manera de prevenir el SIDA es simplemente no tener sexo? El condón sigue siendo esencial  si vas a tener sexo de todos modos, así que úsalo, pero lo de la abstención no lo pueden contradecir). Y si miran el mundo en el que estamos, ¿qué podría tener de malo algo de conservadurismo?

Una madre se acuesta con el hijo para evitar que se vaya de la casa. Un hombre preña a su hija porque sí. Miles están más pendientes del dinero que de cualquier otra cosa. (¿No hay uno de esos mandamientos que dice “amarás a Dios sobre todas las cosas?) La industria de la prostitución está a todo dar, y ni se cuente la de la pornografía. Infantil, me refiero. Una vida no vale lo mismo que valía hace tiempo, muchachos, estemos conscientes de eso. Y mejor no hablemos de la violencia a la que estamos expuestos (y no me refiero a la de la televisión o los juegos de video, que sé que no se le puede culpar por el estado del mundo, no sean pendejos; me refiero a lo que vemos en las noticias diariamente, en especial los que vivimos aquí en Venezuela). Es, como dijo mi buen amigo Oswaldo, una pérdida de valores increíble. Gracias a Dios que aún nos escandalizamos cuando nos enteramos, casi tanto como quizá he escandalizado a algunos de ustedes con este escrito.

Y creo que la Iglesia no puede estar exenta de culpa. Me perdonarán mis padres, mi familia y los sacerdotes de los que soy amigo, y en particular Dios. Pero en algo ha fallado la Iglesia, si hemos llegado a este punto de nuestra historia. Quizá nos han tratado demasiado como niños, en vez de razonar como adultos. Quizá el Oscurantismo fue durante demasiado tiempo y aún estamos resentidos. Hay quienes ven hipocresía en la Iglesia. Hay demasiados tele-evangelistas en el mundo, los “Pare de Sufrir”, que parecen aprovecharse de la debilidad de la gente para lograr un realero. Hay quienes sencillamente no confían en los curas. Sea como sea, la Iglesia Católica está perdiendo público a los evangélicos, o sencillamente de gente que no va. ¿Y sinceramente? Eso me parece triste.

Tener una religión es creer que hay algo mejor a lo que puedes aspirar. Es tener alguien en quién confiar más que en ti mismo (toma eso, Jorge Bucay). Es tener una base con la cual basar tu vida, o modelar tu pensamiento. ¿A quién preferirías seguir, a Gandhi o a Kurt Cobain? ¿Courtney Love, o la Madre Teresa? Y ojo: SEGUIR. No imitar.

Imitar es tratar de hacer lo mismo que ellos, hacer sus mismas acciones. Seguir es tomar en cuenta su pensamiento, y en una situación parecida, actuar de acuerdo con lo que ellos harían. No es lo mismo ni se escribe igual. Una requiere mucha dedicación, la otra menos. Uno puede seguir muchos ejemplos así. (¿Mi caso? Nelson Mandela, Gandhi, Jesucristo y mi padre. No en ese orden.)

Piensen. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a misa? ¿Que siquiera leíste aunque sea un pedacito de la Biblia? ¿Y por qué rayos eso es algo tan malo? ¿Por qué una hora de misa, un ratico que te leas las reflexiones de San Pablo? Yo creo que no tiene nada de malo leer, conocer la doctrina y decidir qué te puede servir para guiarte. Averigua lo que es la Misión Continental Evangelizadora. Y entra en una conversación sobre religión con gente que confíes o quieras. O empieza una aquí, con este humilde bloguero.

Claro, no espero que muchos de ustedes hagan algo siquiera parecido. Y eso está bien: como ya dije, la sinceridad primero. Pero como leí una vez, una fe débil necesita el ejercicio. Y hablar siempre es buen ejercicio. Que Dios me los bendiga.

Einstein tenía razón

Albert Einstein dijo unas cuantas perlas en su vida, para demostrar que era la mente más brillante del siglo XX. Bien, el martes tuve pruebas de que una de sus máximas era oh tan cierta, Señor… Y no, no me refiero a E=mc². Me refiero a esta:

“Hay dos cosas infinitas en esta mundo: el Universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro sobre el Universo”.

Querámoslo o no, la burocracia existe en el mundo por una razón, pues ayuda a mantener el orden de una forma u otra. Pero por amor a Cristo, eso no da excusa para agarrar el sentido común y golpearlo hasta matarlo.

Mi padre tenía su carro en el taller y tenía que llegar a la Universidad Metropolitana para corregir unos exámenes (mi padre es profesor de la escuela de Ingeniería de dicha casa de estudios). De modo que me toca llevarlo, con gusto. Para los que no lo sepan, yo vivo en la zona sureste de la ciudad, y la Unimet queda en el este, de modo que ya sin cola es un trayecto de más o menos media hora, quizá un poco menos, sin cola. Esto era a las 7:30 de la mañana, hora pico. Cuando llegamos a la universidad, eran las 8:20.

Hay una redoma por la cual me debo devolver para dejar a mi viejo. Y cuando me dispongo a hacerlo —está por la vía que usamos para llegar allá— un vigilante nos detiene y dice, en ese extraño español que usan los vigilantes venezolanos, que si queremos pasar “tiene que mojtrarme el calnecito”. Bien, mi papá lo muestra, no big deal. Lo dejo, y procedo a devolverme por donde entré. Y para mi gran sorpresa, el otro vigilante me dice que no puedo salir por ahí. Que me tengo que devolver por la muy empinada subida para salir por la OTRA salida.”Ej que eta salía ya no está cobrando a esta hora, señó, tiene que salí po la otra”, me dice. “’¡Pero si no estuve ni cinco minutos, no tengo que pagarte!”, le clamo desesperado. “Lo siento señó, se tiene que devolv{e, me discurpa”, dice. Me sigue diciendo alguna estupidez, pero mi irritación no me permite escucharlo. Me devuelvo, con mucho esfuerzo (¿han tratado de retroceder en una subida en un sincrónico?), atravieso la universidad de marras, salgo por la otra taquilla, y procedo a calarme un recorrido de treinta segundos en diez minutos por la cola para agarrar la vía que me interesa.

Llego a Plaza las Américas, un centro comercial al sureste de la ciudad (sí, está como a quince minutos de mi casa, sin cola. Pero tengan en cuenta, “sin cola” aplica sólo después de las 9:30 de la noche en la semana y los domingos en la mañana. Es decir, utopía). Tengo un par de diligencias que hacer en el correo y en un par de bancos. Plaza es un centro comercial único pues está dividido en dos partes: una vieja que ha estado casi sin cambiar desde los ’70, y una nueva construida en el estacionamiento de la vieja a mediados/finales de los ’90. Son las 9:45 am.

Entro al estacionamiento de la zona nueva, tercer nivel. Mis objetivos están en la zona vieja, planta baja. Paro el carro, al lado de la puerta. Cosa rarísima, ¡qué bueno! Claro, el hecho que la puerta a acceso al centro comercial esté cerrada, pues… Le pregunto a un tipo que anda por ahí parado que qué pasó, y me dijo que abrían a las 10. Pana, ¿y tienen que cerrarlo desde el estacionamiento también? Lo cumbre: mi vejiga comienza a pedirme atención.

Bueno tampoco hay rollo. Hay baños en la zona vieja, cuál es el r—

Coño, los están remodelando. SHEEEEET…

Haciendo el clásico baile del que está urgido, voy a donde están los vigilantes. Que tienen acordonada el área a la parte nueva, por cierto. Claro, si el centro comercial no abre a las 10, ¿para qué van a estar deambulando por ahí? Le pregunto al señor vigilante, ya que los baños en la zona vieja están cerrados por remodelación, y estos están cerrados por ahora, si pudiera decirme dónde hay otros baños en el gran centro comercial.

“Lo siento amigo, el único que funciona es el que está en el restaurant allá abajo”, me dice. (Sí, este hablaba el español “normal”.) Ah claro: iré al restaurant, no compraré nada, pero usaré el baño. El sueño de todo ciudadano. Sea pendejo, me aguanto como un hombre. Me voy a pagar el correo.

Pago. Son las diez. Ya no puedo pensar en otra cosa:

aycoñomememeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeo… aaaaaaaaah….

Bien, superada la emergencia, voy al banco. Quiero averiguar en cuánto me quedarían las cuotas si aplico un préstamo por política habitacional. Ey, tengo 37 años, no quiero vivir con los viejos toda la vida. Bien, espero mi turno.

“Buenos días señor”, le digo al ejecutivo con cara de obstinado. Sí, ya a las diez y pico de la mañana. “Quisiera averiguar requisitos para aplicar la ley de política habitacional”.

“Lo siento amigo”, me dice. Y ya con eso, pierdo mi fe en la humanidad. “Esos datos sólo se están dando en la sede principal”.

Este… ¿cómo?

“Perdón, pero, todavía para consignar los documentos, pero… ¿nada más para pedir la información tengo que ir a la sede principal (que queda en el centro de la ciudad)?”

“Sí señor”.

Respiro profundo. Coño de su madre. Respiro profundo otra vez. Este tipo no tiene la culpa. Respiro profundo una vez más. Y hablo. “¿No hay nada que me pueda decir ahora?”

Me dio la información generalizada —se da hasta un 70% del precio del inmueble, 30 años para pagar, esas cosas—, y me dijo que estaban revisando esa información, y que era por eso que no se daba la información en las sedes. Bue, ni modo.

Pana, es en estos casos en que yo me tengo que preguntar: ¿la burocracia se hizo para facilitarle la vida al público, o a los que trabajan en estos sitios? Mano, en efecto, a veces pareciera que la estupidez humana no tuviera límites.

No se pique, paisa, que yo lo entiendo

Voy a tomármelo a risa, pero sepan que hay algo serio que decir de todo este rollo.

La noche del 13 de julio pasado, se oyeron tres gritos alrededor del mundo: uno fue de la misma Dayana Mendoza cuando acabó con doce años de pava y se coronó Miss Universo, sacándonos de encima “la maldición Machado”. Ese se mezcló con el de todos los que estábamos (sí, estábamos) viendo el certamen desde Venezuela que gritamos “¡YESS!” de diversas maneras.

El otro vino justo al lado: millones de colombianos que gritaron al unísono “¡NOOOOO!”, al saber que su reina, la muy hermosa Taliana Vargas, quedó como virreina del Universo. Muchos –un servidor incluído– lo daban por sentado que Colombia finalmente se llevaría la corona. Claro, durante la ronda de preguntas creo que está como difícil que me discutan que Dayana contestó mucho mejor.

Obviamente esta es una reacción que se puede entender. Coño, suficientes veces lo hemos dicho nosotros mismos, cuando una y otra vez Venezuela quedaba entre las cinco últimas y nos quedábamos con las ganas.

Lo que sí me da mucha risa es la repentina andanada de la prensa colombiana tratando de desprestigiar a Dayana, seguida por el consabido alud de comentarios que salieron. Incluso, como Dayana había trabajado como modelo en varias agencias italianas, afirmaban que varias fotos publicitarias que ella hizo en Italia constituían motivo suficiente para descalificarla como reina por ser fotos desnudas (pueden verlas aquí). No sólo eso, daban por hecho que Taliana recibiría la corona. Me divierte hasta más no poder que hasta incluso un diario tan prestigioso como El Tiempo de Bogotá se haya lanzado al asunto. Y finalmente hoy se tuvieron que callar todos porque la Organización Miss Universo envió un comunicado diciendo que ellos sabían del trabajo de Dayana, conocían las fotos y no constituían pornografía. A callar, pues.

¿Y cuáles fueron algunos de los comentarios dejados? “Por lo visto la política y el petróleo pesan igualmente en el Miss Universo.” “Nos robaron, nos robaron.” “

Pero una vez que la risa pasa, creo que es momento de una reflexión un poquito más seria.

Cuando Clara Rojas, Consuelo González y finalmente Ingrid Betancourt fueron liberadas por las FARC, los comentarios dejados en diversos portales, como El Nacional y Noticias 24, no fueron sino de solidaridad y admiración y felicidad (claro, con las excepciones extremas de lado y lado). Cuando Brasil o Argentina o España gana un campeonato de fútbol, nosotros corremos a inundar las calles con un triunfo.

Es evidente que no recibimos ese mismo amor desde afuera.

Vale la pena preguntarse: ¿es el venezolano más conocido en el mundo culpable de esto?

Hace unos meses, conversé con el ex embajador en Colombia, Fernando Gerbasi, sobre la imagen internacional que tiene Chávez. Tocamos un punto muy importante: en una encuesta que Gallup publicó, durante pleno pleito con Colombia en enero, Chávez tenía un rechazo del 90% entre los colombianos; pero Venezuela, el país, tenía un rechazó por encima del 50%. Gerbasi me explicó que podría ser porque Chávez sea lo que los colombianos más saben del mundo, ya que no hay transmisión de noticias venezolanas o imágenes de vida venezolana en el vecino país, como sí ocurre con el noticiero de RCN que tramsite Globovisión aquí.

Y si entonces nuestro Presidente ha ganado unas cuantas elecciones en el país, por supuesto que los colombianos piensan que tiene un apoyo unánime (mentira) o al menos mayoritario en su país (discutible). Y por “apoyo”, quiero decir que piensan como él, actúan como él. Y díganme, ¿de verdad se le puede discutir?

Claro, también está el hecho de que hay algunos venezolanos que cuando viajan al exterior no son los mejores en comportamiento (y no me digan que no, porque yo lo he visto). Pero estos son minoría, claro está; la mayoría cuando viajamos al exterior si acaso nos distinguimos por ser los que más tomamos, los que mejor bailamos, los que más festeamos o los que más jodemos (por la buena).

Habrá algún oficialista rabioso que dirá que es porque el mundo capitalista no acepta que haya un presidente que no se inclina ante sus intereses, amén de proceder a insultarme. Algún anti-chavista furibundo dirá que hasta eso nos ha quitado Chávez, nuestra buena imagen en el exterior, que si esto sigue así los venezolanos tendremos todos que irnos del país y dejárselo a los monos arrabaleros que sí apoyan a Chávez.

¿Mi opinión? Aunque sí creo que Chávez puede tener parte de la culpa de lo mal que nos ven en el exterior, no creo que tenga más culpa de la gente que trae sus malos hábitos en la maleta. ¿No se dice que todo país tiene al Presidente que se merece? No le estén echando en cara a la oposición que no se termina de poner de acuerdo en Chacao y Baruta, llamándolos egoístas, cuando tú haces lo imposible por buscar cómo dejar de hacer una cola. Sólo por decir uno.

Antes de ponernme más “predicoso”, les dejo un comentario de Matt Groening, creador de los Simpsons: “Si no quieres un hijo como Bart, no seas un padre como Homero.”

Dayana sí se merece esa corona, pues amén de lo bellísima que es, trabajó duro para llegar a donde está. Si de verdad no estamos de acuerdo con el Presidente que tenemos, pues que trabajemos todos por tener un Presidente que sea el equivalente a Dayana en el futuro.

He ahí una cadena que me calarái con gusto…

Twitter vs. Plurk, o cómo matar el ocio más efectivamente

Como la mensajería instantánea (Messenger, Gtalk, etc.) está ahorita de capa caída y todo el mundo y su gato tiene un blog, la siguiente gran moda para los que integramos esta maravilla que es la Web 2.0 es el micro-blogging. Es básicamente blogueo en miniatura: escribes o que quieras pero en muy poco espacio. Por supuesto que esto te da nuevas oportunidades de comunicarte con la gente, tanto propios como extraños.

El mejor y más exitoso de los servicios de micro-blogging que han salido es, sin duda alguna, Twitter. Lo que ha hecho este servicio tiene a todos los críticos, expertos, analistas y sus mismos fanáticos y detractores rascándose la cabeza con un enorme signo de interrogación sobre ellos. Ya he hablado brevemente antes de él, e incluso logré convencer a mi jefe que publicáramos un reportaje sobre él. De modo que simplemente les recordaré: Twitter es un servicio donde debes contestar (teóricamente) en menos de 140 caracteres la pregunta “¿Qué estás haciendo?”. Listo. Eso es todo.

Pero el 29 de mayo pasado, una de las bases de dato de Twitter hizo kaput. Eso hizo que el servicio de mensajería instantánea de Twitter muriera santamente. La aparición de la “ballena de fallo” se hizo pan nuestro de cada día, pues el servicio no podía soportar la cantidad de mensajes que llegaban. De modo que ahora, sólo el servicio por la página era posible. En un momento, no se veían las respuetas individuales (las precedidas por @), no se podían buscar los históricos, y las aplicaciones externas se vieron enormemente limitadas.

Cada vez que había un bajón severo, los twitteros se iban a otros sistemas, buscando satisfacer la necesidad de comunicarse con otros. Primero se probó con Jaiku, una adquisición de Google que, hasta ahora, no ha surgido. Como se concentraron más en mensajes móviles, en lo que el sistema volvió sólo se quedaron los que usaban Jaiku desde antes. Luego, se probó con Pownce, que algunos describen como “Twitter con esteroides”. Este tiene la ventaja que permitía compartir el envío de archivos como fotos y videos. Pero Pownce quedó más para empresas, y una vez más, cuando Twitter funcionó, oootra vez volvieron.

Pero fíjense cómo son las cosas: justo cuando cayó la base de datos en mayo, apenas una semana antes, apareció el que hasta ahora ha sido el competidor más duro del servicio del pajarito: Plurk.

Una primera ventaja que le veo a este nuevo microbloguero es que hay como un extraño sentido del humor en todo. Digo, nada más miren las caricaturas que lo pululan, la forma en que escriben los FAQ. Es evidente que no se toman demasiado en serio. Segundo, en vez de ordenar los mensajes en páginas, como Twitter, lo organizan como una línea de tiempo, con los mensajes (plurks) más nuevos apareciendo a la derecha, y uno se puede mover con un poco más de facilidad. Tercero, cada plurk, aunque sigue limitado a 140 mensajes, puede ser respondido individualmente. Entonces, hay cuatrocientas conversaciones ocurriendo simultáneamente y son más fáciles de seguir aquí que en Twitter. Y sí, también se pueden compartir archivos, como fotos y videos. Es, por decir lo menos, divertido de usar.

Ah, y tiene un sistema de chantaje (porque estemos claro, eso es) llamado “karma”: entre más plurkees, más sube tu karma. Y eso te da la posibilidad de personalizar tu perfil, cambiar los colores, y tener acceso a más emoticones en tus conversaciones. Ah sí; tiene emoticones al estilo MSN. ¿Qué les parece?

Síp, abrí una cuenta en Plurk. Síp, mi karma ya va por cuarenta y pico. Y hubo un día en que sencillamente no abrí Twitter. Por primera vez en los creo que seis meses que tengo cuenta ahí. Pero después, volví. Aún no he soltado la cuenta en Plurk ni creo que lo haga (si me quieren seguir: http://www.plurk.com/user/Jaycer17), pero ahora twitteo mucho más de lo que plurkeo. ¿Por qué volvemos?

En primer lugar, Plurk es muy divertido, pero yo hago mucho esta comparación: Twitter quiere ser mi amigo, pero Plurk quiere mi alma. Plurk exije atención, precisamente por su interfaz, en cambio Twitter puede ser ignorado un rato. Yo no puedo usar Plurk en el trabajo por más de quince minutos, antes de que vea que si no escapo, me abosrberá al punto del despido. Twitter, por su parte, se queda ahí tranquilito.

Y segundo, Twitter es atractivo precisamente por su simpleza. Google triunfó porque su página principal consistía en un logo, un cuadro de búsqueda, y texto. Listo. Twitter simplemente te pide que escribas lo que estás haciendo. ¿Quieres hablar con los demás sobre lo que ellos hacen? Bien. ¿No tienes la paciencia para calarte a la ballenita de marras mientras finalmente se deciden a arreglarlo para que funcione de verdad? Pues use Plurk, que hasta ahora no se ha caído ni tanto.

Pero Twitter ya tiene una bonita comunidad, donde ya puedo decir que he hecho amistades. Incluso se han descubierto usos para Twitter para periodistas en diversos blogs, como Read/Write/Web, MakeUseOf.com y otros.

En resumen, no me voy de Twitter. Me he instalado ahí, y es como una casa en Internet. Pero sí admito que le montaré cacho con Plurk más que de vez en cuando. Les invito a seguirme en http://www.twitter.com/Jaycer17.

Chacumbele

Como el legendario personaje, me he matado yo solito. Pero bueno… ni modo, lo hecho, hecho está. 🙂 Debo felicitar a mis dos twitteras favoritas –Kikyta de Maracaibo y Najlita de Barquisimeto— por haber desentrañado el equivalente de descubrir la verdadera identidad de “Jack el Destripador” en la blogósfera venezolana. Aunque estemos claros, ¡tampoco es que era tan feo!

Como ya sabrá todo el mundo y Raimundo en Twitter, desde hace un mes, por invitación de Zamuro, he estado invocando mi lado más oscuro en el blog de los LUCCAS como Rodjucocar –el Lipero Enmascarado.

La cosa iba muy divertida, hasta que ¡ups! dejé un comentario alabando a mi ahijadita querida –con mi seudónimo. Es como que Bruno Díaz firmara “Batman”. Qué les puedo decir… supongo que nunca me lo tomé muy en serio desde el principio.

Acepté escribir en LUCCAS porque me pareció divertido escribir en algo que no comulgara con mi forma de ser. Me lo tomé 100% a guasa, me sentía como un cristiano escribiendo en un blog de musulmanes, o algo. Pero bueno, todo lo bueno debe terminar algún día.

Me queda la conciencia tranquila de que los que me conocen bien –y de seguro algunos que me medio conocen– saben que soy lo menos machista del mundo. ¿Insensible, como dejó un comentario una amiga en uno de mis posts? Por Dios, ¡yo lloré en El Rey León! Si de verdad te ofendí, amiga comentarista, de verdad me disculpo –todo era en sana, sana joda, sin ganas de hacerle daño a nadie.

Si alguien se pregunta, “Rodjucocar” es mi nombre Jedi (gallo al fin). Las tres primeras letras de mi apellido, más las dos primeras de mi nombre, más las dos primeras letras del apelido de mi actor favorito (Sean Connery), más las tres primeras letras de mi ciudad (Caracas).

Otra cosa: ¿quiere decir que este es el fin de mi intervención en LUCCAS? Eso queda a la plana mayor lipera por decidir. ¡Vamos a ver!

UPDATE:
Por supuesto que este anuncio ha traído cola. No han faltado los mensajes de desilusión –como el de Irma— pero más han sido los halagos. Y aún dentro de las quejas, veo que mi verdadera personalidad es la que reluce, y aparentemente poca gente entendió el chiste, y no se cree que yo de verdad sea un tipo gordo, pelúo, maloliente, medianamente culto y misógino.

Por lo visto sí soy buena gente. Pero mejor no me confío y sigo tratando de que me quieran mientras. 🙂

¿Qué tanto cuidas el ambiente? No, en serio


Todos lo hemos oído, leído, visto, quizá hasta sentido. ¿Pero en qué momento hicimos algo al respecto?

Más allá de cuánto nos asustó Al Gore con su Verdad Incómoda, más allá de cuánto vemos los documentales en Discovery, NatGeo y Animal Planet, es evidente que hay algo malo en el país.

Pero esto a tantos ciudadanos venezolanos les resbala de una manera… Es por eso que yo me pregunto:

¿Por qué es que cuando hay un puente las playas de La Guaira están hechas un seneque? ¿Te vas a incendiar los pies si caminas tres metros hasta el pipote? ¿O es que la bolsa de hielo no sirve para la basura?

¿Por qué las camionetas por puesto echan humo como si fuera una locomotora del año del ñao? ¿Todos los miles de pasajeros no pagan suficiente pasaje como mandar a arreglar el bendito motor?

¿Por qué al caminar por cualquier acera en algunas de las partes más transitadas de la ciudad (Chacao, Av. Baralt, Chacaíto, Los Ruices) hay tanto papel en el piso? ¿Es que no es claro que esos botes que dicen “BASURA” son para… ejem… BASURA?

¿Por qué tanta gente juega a “meter la lata/botella” en la alcantarilla desde el carro? ¿Qué le va a pasar al carro si te esperas a llegar a donde vayas a llegar para botarla?

¿Por qué cuesta tanto botar la basura que queda en la bandeja de una feria? Está bien, están los chamos de mantenimiento, ¿pero tú eres mocho acaso?

¿Por qué es tan difícil apagar un televisor, equipo de sonido, la misma LUZ en lo que sales de un cuarto?

¿Por qué aún hay conserjes que en vez de barrer la acera, le echan un manguerazo? ¿Aún cuando hay días de escasez de agua?

¿Por qué en El Pinar, Parque del Este y Caricuao, aunque en todos lados hay así BIEN grandote un cartel que dice “NO ALIMENTE A LOS ANIMALES”, la gente… adivinaron… alimenta a los animales?

¿Por qué todavía veo en el Ávila la ocasional botella o bolsa de chucherías mal puesta?

¿Por qué no hay cultura de reciclaje en Venezuela?

Es cierto, los polos se están derritiendo y los osos polares se pueden morir; es cierto, hay cada vez menos selva y por consiguiente menos oxígeno; es cierto, hay cada vez menos suelos fértiles.

Pero todas estas cosas por las que pregunto son más cercanas a nosotros, son pequeñas cositas que todos los caraqueños –y venezolanos– pueden evitar. Evotarlas sería nuestra pequeña contribución a ayudar proteger el ambiente, cuidárselo a nuestros hijos y nietos. A lo que va mi última pregunta:

¿Por qué no terminamos de asumir que la única forma de vivir en un mejor mundo es si nosotros lo hacemos mejor, no si esperamos que los demás lo hagan?