Pensamiento vs. fe

Los más curiosos de mis colegas seguramente han oído hablar de This American Life, un programa de radio estadounidense que este año cumplirá 17 años ininterrumpidos al aire. Es un tipo de programa con el que yo sueño algún día encuentre un espacio en la radio criolla: reportajes profundos y entretenidos, con los más diversos estilos para presentar sus historias que todas giran en torno a un mismo tema. Algunas de sus historias hasta han sido usadas como base para películas, como The Informant!, dirigida por Steven Sodebergh y protagonizada por Matt Damon.

 

Esta mañana, venía escuchando un segmento de TAL llamado “Mr. Daisey and the Apple Factory”, contando la historia de un escritor llamado Mike Daisey, obsesionado con Apple, que un día encuentra fotos tomadas desde un iPhone nuevo en la planta de Chenzhen, China, donde son fabricados. Intrigado, las fotos lo hacen pensar “¿Quién hace las vainas que compro? E hizo algo que a ningún periodista se le había ocurrido hacer: tomó un avión para Chenzhen, en la provincia de Cantón, al noreste de China, contrató a una traductora y se paró frente a la fábrica de Foxconn, el mayor fabricante de productos Apple del país y quizás del mundo, y decidió que hablaría con quiera que quisiera hablar con él.

 

Antes de ir, cuenta Daisey, las fotos “lo pusieron a pensar. Que nunca es bueno para ninguna religión”. Y tenía razón. Los invito a escuchar el programa si quieren, o lean la transcripción (aquí lo traduje con Google Translate), pero lo que encontró le destrozó su visión. Conoció a varias mujeres –más bien niñas— de entre 12 y 14 años trabajaban en la fábrica (¿se acuerdan de la “iPhone girl”?)(*); entrevistó gente que trabajaba turnos de hasta 15 horas; conoció personas que habían perdido el uso de al menos una de sus manos por un limpiador industrial de pantallas que también es una neurotoxina degenerativa. Y claro que supo de las suicidios de obreros que se lanzaban de los altos techos de la fábrica… a la que Foxconn respondió poniendo redes de seguridad a su alrededor. En un momento, Daisey–quien cuenta su historia en un monólogo llamado “La Agonía y Éxtasis de Steve Jobs”— se hace la pregunta clave: “¿De verdad creen que Apple no lo sabe? ¿Una compañía que se preocupa, en especial, de los detalles?”

 

La frase que resalto arriba se quedó conmigo, aunque Daisey la dijo en tono humorístico. Uno de los elementos esenciales de toda religión, y los más difíciles, es la fe. Qué importa que tú no veas a Dios; tú sabes que Él existe. Tú sabes que tus acciones en el mundo te llevarán a una recompensa de vida eterna y lejos del sufrimiento, o a una eternidad de castigo. Basas tus acciones, tus creencias, hasta tu comportamiento en algo que tú no puedes explicar; simplemente lo sabes y ya. Con razón Christopher Hitchens tenía tantos admiradores: aceptar que hay un gran ser que vela por todos nosotros, sabe lo que estamos haciendo a cada rato y que nos exige nos comportemos de cual o tal manera, y esperar que cualquier actitud en vida nos dará una recompensa en una vida posterior es lo más irracional que pueda haber.

 

A medida que he crecido, mi fe nunca se ha debilitado; me sigo considerando tan católico como cuando me bautizaron, cuando me confirmaron, cuando me casé. Lo que sí ha hecho es madurar conmigo. Es como aquella historia: cuando eres un niño, tu padre es el hombre más inteligente del mundo; cuando eres adolescente no sabe nada; cuando eres adulto es muy inteligente, pero los hay más; cuando creces y ya no está quisieras que estuviera allí para pedir consejo. Cuando era niño yo aceptaba todo lo que decía la religión a pies juntillas; ahora encuentro muchas cosas que le critico. ¿Oponerse al matrimonio homosexual? De hecho, ¿a la homosexualidad como tal? ¿Como por qué? ¿Que los curas no deben tener familias? No tengo opinión tan fuerte en contra, pero sigo sin entenderla. También he manifestado críticas sobre el control familiar (no el aborto, ojo), el divorcio y hasta su posición respecto a Halloween.

 

Aún no he tenido “ese” momento que tuvo Daisey, y creo que, a pesar de cómo mucho gente cree que el amor a Apple es comparable al fervor religioso de un culto, es muy difícil comparar una profunda fe católica o cristiana o budista o musulmana con el amor a la tecnología, que es quizá lo más banal que pueda existir. Pero sí veo que hay cada vez más pruebas para esa fe en tu vida. Ves las injusticias y grandes desastres que pareciera que Dios permite, tanto en el mundo como en tu mundo. Ves cómo mucha gente trata de manipular a otros usando la palabra de Dios como un coco que los comerá si no se portan bien. Lo peor, ves gente como la Iglesia Bautista de Westborough y Al Qaeda, por nombrar dos extremos, hace acciones absolutamente despreciables en nombre de Dios. Entiendes que Dios nos dio el libre albedrío como un gran regalo, pero qué fácil es cuestionar lo que la gente hace con ese regalo. Es como que recibas un rifle de agua y decides llenarla con ácido sulfúrico.

 

Pero uno sigue con su fe. Fue algo que te enseñaron tus padres, o te lo “heredaron” al llevarte a misa los domingos, bajo protesta a veces. Pero te das cuenta que es como una manta que la sientes cómoda, aún si no la tienes encima. Como siempre, me acuerdo de una película, una llamada The Body, con Antonio Banderas, que trataba de un cura que era enviado a un sitio de excavación arqueológica en Israel para investigar la veracidad de que se ha encontrado un esqueleto que tiene muchas características en común con Jesucristo. Les aconsejo que la vean, pues trata de el mismo tema que El Código Da Vinci pero (hablando de su versión cinematográfica al menos) menos aburrida.

 

Sin embargo, el libro de Dan Brown tiene algo que lo embarca todo: su protagonista, Robert Langdon, dice en un momento: “Revelar esta información le quitaría a millones de personas en todo el mundo la fuerza de seguir adelante”. ¿Nos hace eso débiles, faltos de voluntad? ¿Que nos calamos la mierda que el mundo nos lanza día a día sólo porque pensamos que vamos a tener nuestra recompensa luego que muramos, cuando nadie lo puede disfrutar? ¿Qué haremos si luego resulta que morimos y no hay nada?

 

Mis respuestas a eso: quisiera pensar que no, que nos calamos esa mierda porque la vida se hizo para vivirla, con lo bueno y lo malo. Y si no hay nada después, bueno, estamos muertos, así que, o no nos daremos cuenta, o sencillamente estaremos muy tristes y ya. Pero, como dijo aquella historia, le pregunto a los ateos, y me encantaría saber la respuesta de alguien tan brillante como Hitchens: ¿qué vas a sentir cuando te mueras, si resulta que sí hay un Dios?

 

Aunque gracias a Dios por chistes como este, que pone las cosas en perspectiva:

 

Una mujer que llevaba una vida sumamente promiscua muere en un accidente, lo que hace a su hermana, que era una monja, muy temerosa por su alma inmortal. Cuando la monja muere y entra al Cielo, se encuentra a su hermana de lo más oronda.

-¡Niña!-, dice asombrada la monja. –¡¿Y qué haces tú aquí?!

–¡Mijita muérete!—, contesta la zángana– ¡No era pecado!

(*) Tengan mucho cuidado si buscan “iPhone girl” en Google en la oficina.

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#Juansecasa

Qué cliché suena eso: “el primer día del resto de mi vida”. Debe haber otra manera de describir que estás en el día más importante de tu existencia. Quizá “el día que descubrí la Fuerza”. “Conquistando la Matrix”. “Iniciando las doce labores”…

No, pensándolo bien, sí, es mejor “el primer día del resto de mi vida”.

Porque, digo, ¿cómo más puedes describir el día en que empiezas a compartirla con otra persona?

Sip, hoy mi amada novia y yo llevamos nuestra relación a un nivel más. Es nuestro matrimonio civil, cortesía de una emisora de radio que nos regaló una boda civil colectiva. lo divertido es que ella envió no menos de 75 mensajes de texto para tratar de ganar, mientras que yo envié cuatro… y fue mi número el que salió en el sorteo de diez. ¡A eso llamo yo una indirecta!

Esta ha sido una relación de casi cinco años que ha pasado por momentos muy duros, así como momentos mágicos. Hemos logrado muchas cosas que yo nunca hubiera pensado posibles, gracias a mucho esfuerzo, mucha paciencia, mucha dedicación y, en muchos casos, mucha suerte. He madurado muchísimo más de lo que he pensado, y estoy seguro que ella lo ha hecho también. Ambos hemos aprendido muchísimo del otro, y nos hemos confrontado a aspectos de nuestra personalidad que nunca habíamos considerado antes.

2011 ha demostrado ser un año importantísimo en mi vida, a sólo cuatro meses de su inicio. Como alguien me dijo una vez, hay una ola de cambios pasando por ella, y simplemente hay que dejarse llevar. Y en esas estoy. Estoy en un trabajo del que al fin me puedo considerar orgulloso, estoy con una mujer que sé que amo con sinceridad –no sólo a pesar de nuestras diferencias, sino gracias a ellas—y sé que seré un buen esposo y ciertamente intentaré serlo mejor cada día.

Gracias, cielo, por darme la oportunidad de crecer, y más si es contigo.

Pues es contigo que he logrado todo mi potencial.

Te amo…

Adiós, 2011

En sólo un par de horas, pasaremos por ese ritual que es la compleción de una vuelta alrededor del Sol por ese planeta lleno de agua que llamamos Tierra y casa. Momento en que todos –o casi todos—nos ponemos cursi o sentimentales o francamente ridículos y reflexionamos sobre el pasado que no podemos cambiar y hacemos promesas que puede que cumplamos o quizá no.

Y así exactamente es como quizá se ponga este post, así que… léanlo a su propio riesgo.

He dicho, en círculos privados, que 2010 fue el peor año de mi vida, algo que había dejado reservado para 2010. Sufrí las mayores arrecheras, las más grandes tristezas y caí en las mayores depresiones de las que haya recordado. No podía esperar a que este día llegara, sólo para poder empezar de nuevo y dejar atrás lo malo que dejaron estos últimos doce meses.

Pero, quizá por el hecho que el último mes ha estado lleno de alegrías por delante y por detrás, he suavizado mi posición respecto a 2010 (también, ¿quién quiere hablar mal de un moribundo?). Este no fue un mal año; este fue un año difícil, repleto de problemas, incomodidades y grandes retos. Cometí errores. Grandes, grandes errores. Y lastimé. Y fui lastimado.

Pero de nada habría servido si no hubiera aprendido nada. Ahora me considero más maduro, más estable y más centrado. Así que aunque 2010 me trajo muchas negativas, me dejó también muchas cosas positivas, sin duda. Todo como previo a un enorme paso que daré en 2011… un paso que daré con todo gusto.

A todos mis seguidores, amigos y compañeros, lamento mucho si fui demasiado insoportable, quejica, ladilla o furioso. Y les agradezco mucho la paciencia que me han tenido, y en especial estoy infinitamente agradecido por su amistad.

Y a ti, cielo mío… Bueno, ¿qué más tengo que decirte? ¡Que llegue ya nuestra fecha! Smile

El poder de la música

Me he dado cuenta esta semana, una vez más, que la música tiene un efecto poderosísimo. Sea cual sea la música, y cual sea el sentimiento, es increíble el efecto que la canción correcta puede tener en el momento adecuado.


Mientras que 2010 viene a un merecido y piadoso final –creo que nunca he querido que un año termine más, desde 2000–, empiezo a ver todos los problemas que tuve en el primer trimestre se están resolviendo al fin, poco a poco y con aparente seguridad. El año entrante está lleno de esperanzas, proyectos y planes que son tan importantes que marcarán el resto de mi vida, así de fácil, y ya quiero que estos mugrosos 12 meses terminen de una buena vez para empezar a trabajar en ellos.

Causalmente, en estos días, redescubrí la canción “Rock Star” del grupo canadiense Nickelback, una sarcástica y humorística oda a la vida de las estrellas de rock que casualmente fue el sencillo de rock más vendido de 2007 e, irónicamente, los volvió a convertir en estrellas. Yo había escuchado esta canción por primera vez en el podcast de mi pana Javier Chaurán el año pasado, y ciertamente me había gustado mucho, pero hasta ahí.

Bueno, esta semana, no recuerdo por qué, la recordé nuevamente, y decidí buscar el video. Eso fue el viernes. He visto ese video o escuchado esa canción ahora no menos de cinco veces al día. Puse el coro como repique de mi celular, bajé el video a mi iPod, y ahora tengo el ritual de escucharla antes de empezar la jornada, y una vez antes de irme de la oficina. He descubierto que ahora trabajo mejor, me comunico más fácilmente, me amargo con mucha más dificultad (si es que lo hago) y mis ánimos han estado por las nubes. ¿Qué rayos tiene este video que tanto efecto positivo tiene sobre mí?



Primero, me pareció una idea genial de la gente de Nickelback confiar tanto en su canción que decidieron ni siquiera salir en su propio video. Segundo, hay mucha gente que admiro o me agrada o me cae bien del mundo de la música (Nelly Furtado, Gene Simmons, Ted Nugent, Kid Rock), la televisión (Elisa Dushku, Cindy Taylor, Federico Castelluccio de Los Soprano, los panas de American Chopper) y el deporte (el basquetbolista Grant Hill, el luchador Chuck Ridell, la leyenda del hockey Wayne Gretzky, el corredor de NASCAR Dale Everheardt, Jr.).

Pero tercero y más importante es la gente “de la calle” que escogieron para salir. Son gente estadounidense o inglesa normal y corriente, algunos más excéntricos que otros, pero que se están tripeando el hecho que están en un video que van a ver millones. Hay un obrero metalúrgico, un policía, adolescentes de diversas etnias, un trabajador de la bolsa… Son gente que a lo mejor de verdad sueña con ser estrellas de rock, “vivir en casas de la colina y manejar 15 carros”, o “esconderse en la sala privada con el último diccionario y el quién es quién de hoy en día, que conseguirás cualquier cosa con esa malvada sonrisa, donde todo el mundo tiene un jíbaro en marcado instantáneo”. Pero si no lo consiguen, son gente feliz (o al menos parece serlo). Son gente que se para todos los días a ir a su trabajo, abrazan a sus seres queridos, salen a divertirse, sufren, lloran, viven, traen y corren. Hay días en que están en el suelo, pero se levantan, se sacuden y siguen soñando que son estrellas de rock. ¿Qué mejor ejemplo para seguir?

“Rockstar” se mantendrá mi canción favorita probablemente hasta que termine el año, se mantendrá como favorita de todos los tiempos. Estoy que le mando una carta a Chad Kroeger agradeciéndosela. Pero no ha sido la primera canción que me ha ayudado a salir de una depresión.



Durante mucho tiempo se destacó “Hard Times Come Easy”, de Richie Sambora…

…”Before I Forget” de Slipknot…



…o “Rock & Roll Jesus” de Kid Rock.

El poder de la música, mi pana. Hay que reconocerlo.

(Hace tiempo puse 30 canciones que describen diversos estados de humor y afines en mi Tumblr, si lo quieren revisar.)

¿Qué canciones los ayudan a ustedes a superar un momento difícil?

Cambios rudos

60: La del pato macho

Viendo las imágenes de Haití y ahora Chile, uno tiene que tratar de poner las cosas en perspectiva. A esa gente la vida les cambió para siempre, en especial los de Haití, porque siquiera Chile tiene un grado mayor de civilización. Esa gente sí tiene que lidiar con empezar todo de nuevo, en algunos casos de menos cero, porque no sólo no tienen nada, sino que deben (¡mundo, perdónenle la deuda a Haití!).

Empiezo con estas palabras un post sumamente personal porque ayuda a poner las incomodidades (pues no son tragedias) en perspectiva. Uno no puede hundirse en su propia mierda cuando en realidad con pararte y bañarte tienes, cuando hay gente que ni siquiera se puede parar de lo débil que está. Pero en nuestro pequeño mundo personal, hay momentos en que tienes tu propio terremoto. Y bueno, hay que buscar recoger los pedacitos para empezar la reconstrucción.

Estos no han sido días fáciles. Lo que primero les puedo contar es que me mudé de la casa de mis padres. 38 años dependiendo de ellos de una forma u otra, y bueno, ahora ando en casa de una tía. Mi madrina. Dios la guarde, ella es tan maternal como mi madre, y ha hecho lo posible para hacerme sentir tan en casa como en casa —pero no es fácil. Me tengo que levantar más temprano, tengo menos espacio, pero bueno, lo hice con gusto y voluntariamente para ayudar a la familia. Además, todos tenemos que volar solos en algún momento, ¿no?

Luego, les menciono de pasada, están los rollos en el trabajo. No puedo dar muchos detalles, porque demasiada gente de ahí lee esto, pero digamos que… bueno. Bueno no.

Por último, lo que me ha pegado más es precisamente no puedo dar demasiados detalles aquí. Digámoslo así: me equivoqué. Y feo. Tropecé mal. No sé cómo salí ileso. Pero sólo puedo pedir a Dios que el perdón que sé que no merezco llegue algún día de manera completa. Que las cosas se termine de arreglar, que todo se supere, que el Sol salga para todos.

Hay que pensar en Haití y Chile, sí. Pero es muy difícil ignorar los tremores del país personal que es Jaycer. Ojalá los procesos humanitarios de reconstrucción hagan un buen trabajo. Y me refiero a los tres países.

Hello world! ¡Bienvenida!

Hace una hora que esperaba. Su comadre y yo chateábamos por Gtalk. Y algo muy divertido sucedió: a las 2:06 de la tarde, ambos celulares recibieron un mismo mensaje. Y sin darnos cuenta, ambos nos enviamos las mismas dos palabras:

Ya nacioooooo!!!

Sip. Realmente nos llegó un tiempo tarde, obviamente, pues nació a la 1:49, pero qué importa. Llegó esta nueva personita a mi vida por vía de un querido amigo que me dio el honor de nombrarme su padrino. Espero que Dios me de la sabiduría para ayudar a guiarla a ser una persona de bien, y que me ayude a educarla una buena cristiana.

Me aterra el hecho de tener esa responsabilidad, pero bueno, lo veré como preparación a mis propios hijos.

Así que… bienvenida al mundo, María Gabriela Torres Prato. Trataremos de que su estadía sea lo más placentera posible. 🙂

¡¿Cómo me dijiste?!

Disfrutando de un rico día playero al lado de mi novia, en el camino hacia Higuerote nos pusimos a hablar, para variar, de hombres y mujeres. ¿Les sorprendería pensar que ella defiende a las mujeres?

Sin embargo, hubo un comentario que no sólo me dio risa, sino que debo admitir que es algo que comparto. Si eres uno de esos panas que así se expresan, jejejeje…

No recuerdo de qué ibamos hablando, pero lo cierto es que mi querida y muy hermosa pareja se voltea y me dice: “Hay pocas cosas que me molestan más que se refieran a las mujeres como un… ‘culito’.”

Yo de vaina choco. Tanto por reírme como de impresión, pues tengo la suerte de estar con una mujer tanto hermosa como educada, y es raro oírle una mala palabra. Pero lo cierto es que me puso a reflexionar de tal manera que tengo que compartirlo con ustedes.

Decir que tenemos la suerte de contar con mujeres espectaculares ya es tan parte de leyenda que se está transformando en un cliché. Pero eso no lo hace menos cierto. La liga de razas europeas, nativas y negras ha hecho de las féminas venezolanas unos dignos especímenes de la especie humana. De hecho, las que van a los concursos de belleza en muchas ocasiones no reflejan correctamente lo que cualquier hijo de panadera ve cuando sale de noche, visita un centro comercial o, la máxima experiencia de colirio visual, va a la playa.

En especial en, pero sin limitarse a, éste último escenario, somos afortunados los miembros del género masculino de ver una de las áreas de la anatomía femenina que muchos hombres han clamado como su favorita, en especial desde que los bikinis en muchos casos se han reducido a tres minúsculos triángulos de tela. Sí, hermanos, tenemos suerte de que tenemos unas mujeres tan orgullosas de sus posaderas que no sólo no les importa pavoneárselo en un minúsculo trajedebaño sino que lo ensalzan. También debemos agradecer por eso la amplia generación de bluejeans ajustados y a la cadera, pantalones de tela, faladas cortas y pegadas, etc. Es sólo una razón más para considerarnos una nación tocada por Dios. Yo soy más de ombligos, vientres o el Santo Grial de los hombres como son los senos (tres –o cuatro– cosas en las que MA ha sido generosamente compensada por la naturaleza), pero hay pocas cosas más artísticas que un derriére que hace que la espalda forme una grácil curva antes de convertirse en piernas. (Todo para decir que sí, me encanta unas nalgas… como las tuyas. 😉

Pero ahora les hago una pregunta: como esa es en muchos casos la parte más notable del exterior de muestras mujeres, ¿ello justifica que como él las denominemos?

Suena el celular. Harold llama a Esteban. “¿Qué pasó ‘uon?”, pregunta aquél. “Aquí, bichito”, contesta éste. “¿En qué andas?” “Nada, ando con un culito.”

Yo me imagino que Harold sea paraguayo, o colombiano, o uruguayo. Me imagino que pensará que Esteban anda con un extraño mutante, un par de nalgas unidas a un par de piernas. Pero obviamente no, Harold es tan criollo como el que más.

“Coooño, bichito, ¿con quién?” “Elena, men”, dice Esteban, más bajito, porque este “culito” también tiene oídos. “¿Qué? Diablo, eso no es un culito, ¡¡¡eso es un CULO!!!”

Y la cosa no termina ahí. Yo admito, llamar a las mujeres “geva”, “gevita”, “nena”, e incluso “yegua” ha formado parte de mi vocabulario desde que he descubierto la belleza del sexo opuesto. Pero hay algunos motes que son realmente humorosos, amén del famoso “culito”: “mamis”, “mangos”, “manguitos”… Y no sólo eso, están los despectivos, aunque yo jamás entendí cómo fue que la hembra del mejor amigo del hombre y el animal símbolo de la astucia pasó a ser un insulto para las mujeres.

Desafortunadamente para estos “machos de peloenpecho”, muchas mujeres venezolanas también tienen un órgano que no es tan fielmente idolatrado como las partes sexuales de su organismo: su linda cabecita. Cada vez son más mujeres que simplemente dicho, no se la calan, y ya ni siquiera el tan cariñoso “mami” es aceptado como mote cariñoso. Mi novia es una, eso sí: ni “mami” para ella ni “papi” para mí (gracias a Dios). (No, no se van a enterar cómo nos decimos, jejeje.)

Pero para desgracia de aquellos que preferimos tratar a nuestras mujeres con un mínimo de respeto, son muchas las mujeres que no sólo se la calan; pareciera que lo invitaran. Están las que saben que son “la otra” –y ni siquiera la única otra, sino una de muchas– y lo aceptan. Casi que lo celebran. Están las que están en la opción inversa: saben que el hombre tiene otra(s), y se hacen las locas. Están las que no sufren el cacho, pero el mayor gesto de cariño que han recibido son los buenos días. Y por último, está el pobre grupo que escogió andar con el tipo que ellas “provocan” para pegar, aunque ellas entiendan que se lo buscaban. Malas mujeres, que no entienden el estrés bajo el que está el pobre cavernícola… Con tal que no las mate…

Sólo imagínense por un momento que la cosa del “culito” fuera al revés. Marcela llama a Carolina: “Amiguis, ¿en qué andas?” “Nada, chama, aquí, con un huevito…”

Cierto, se oye horrible, pero en nuestra extraña idiosincracia, si alguien es un “huevito” eso quiere decir que es muy apto en su asunto. Pero si se toma literal, entonces el tipo se acomplejaría, porque está atentando contra el tamaño del apreciado miembro. Ah, entonces hay que idearse esto al revés:

Marcela: “Amiguis, ¿en qué andas?” Carolina: “Nada, chama, aquí, con un HUEVÓN…”

Hmmm… Como que no, ¿verdad?

Muchachos, llamar a una mujer “un culito”, a menos que sea echando vaina (lo otro por lo que somos etiquetados los venezolanos), indirectamente los revela como que lo único que quieren es, para usar la misma palabra, “culear”. Mientras no hay nada intrínsecamente malo con eso (Dios sabe que a todos nos gusta un bamboleo horizontal de vez en vez), mientras sigan mandando esas señales a las mujeres del país –mujeres que cada vez son más desconfiadas de los hombres– los que van quedando cada vez peor son ustedes. Es cierto, siempre habrá alguna pobre pendeja que no aprenderá y seguirá recibiendo coñazos sentimentales hasta que se conviertan en un hombre con tetas, que tratará al pobre idiota que caiga en sus manos de la misma manera que la trataron a ella, y se dará cuenta que esa sí la quería, pero ya es demasiado tarde porque el tipo anda con una que sí le dio la oportunidad.

Así que a ustedes, idiotas que prefieren salir con un culo con piernas, que se divieratn: papá se queda con el paquete completo, ese regalo (ciertamente a veces insoportable pero siempre regalo) que Dios nos dejó: una MUJER.

Desde el punto de vista de los hombres

¿Saben cómo hay tantas listas así como “El manifiesto femenino/masculino” o “Cosas que las mujeres quisieran que los hombres hicieran más”? Pues ahora le toca a nosotros, ese raro grupo de hombres que tiene (silencio horrorizado) sentimientos. Encontré esta lista en Internet sobre el punto de vista del “hombre moderno” sobre ciertas situaciones, y aquí la publico con algunas adaptaciones. Espero que toda mujer que he conocido, conoceré y en especial la que comparte mi vida amorosa en este momento la lea.

  • No nos importa si hablas con otros tipos.
  • No nos importa que seas amiga de otros tipos.
  • Pero si estás sentada al lado de nosotros, y un tipo equis entra y brincas y lo lanzas al piso… bueno, sí, eso pica. No, mentira; arrecha.
  • Y es peor si para rematar ahí se quedan diez minutos hablando con él sin asimilar el hecho de que todavía estamos ahí.
  • No hay rollo si un tipo te llama, pero a las 2 de la mañana es como motivo para preocuparse.
  • Nada es lo bastante importante (a menos que sea una emergencia) que no pueda esperar hasta el día siguiente. Digo, ¿cómo reaccionarían ustedes si fuera al revés?
  • Si decimos que están: bonita, bella, hermosa, linda o algo que sólo puede ser descrito con un “Dioooossss”, lo decimos en serio, coño.
  • No nos digan que no es cierto. Dejaremos de tratar de convencerte.
  • Una de las cosas más sensuales de una mujer es su CONFIANZA EN SÍ MISMA (que no es lo mismo que narcisismo).
  • No se molesten cuando les abrimos la puerta (sí, hay mujeres que aún se molestan con esto).
  • Aprovechen que, o estamos de ese humor, o somos esa clase de hombre.
  • ¡Dejen que paguemos por ustedes! No se sientan “mal” por eso, no les de pena. Nos encanta hacerlo. A veces hasta creemos que lo es esperado. Si insisten en “compartir” o “un día tú, un día yo”, discutan con raciocinio, no se molesten o le formen un peo al pobre tipo por ser un caballero. Si no, simplemente sonrían y digan “gracias”.
  • Besito cuando nadie nos ve.
  • Si hay besito cuando saben que nos están viendo, estaremos más impresionados.
  • No tienen que vestirse de gala cuando van a salir con nosotros (aunque lo agradecemos mucho).
  • Si vamos a salir con ustedes para empezar, no TIENEN que ponerte la falda más corta, el pantalón más apretado, la blusa más corta/escotada o todo el maquillaje que cargas encima.
    Nos gustan ustedes por quiénes son, no qué son. (Ejemplo: tú me gustas y te quiero por ser María Antonieta Ortega, no por lo buena que estás.)
  • Por lo general, yo soy de la opinión que una mujer está en su punto más hermoso cuando está lo más natural posible (no está limitado, aunque ciertamente incluye, escasez de ropa).
  • No se tomen todo lo que decimos en serio.
  • El sarcasmo es algo hermoso. Ve la belleza en él. No se molesten con facilidad.
  • Dejen de usar Cosmopolitan, Vanidades y otras como la Biblia.
  • No nos importa tanto que nos digan qué BE-llo es o qué BUEEENO está Juan Carlos García, Isnardo Bravo, Colin Farrell, Brad Pitt, etc., pero cuando es algo persistente, una de dos: o nos vamos a picar (¿para eso no están las amigas?) o ya no tienen moral para reclamarnos cuando admiremos la belleza de Alba Roversi, Patricia Fuenmayor, o cualquiera de las Chicas Polar.
  • PUNTO IMPORTANTÍSIMO: Mujeres, si un tipo no las está tratando bien, no esperen a que el tipo cambie. Destierren a esa desgracia para el gremio a la Tierra de los Machos Vernáculos y encuentren a alguien que las traten con respeto.
  • Alguien que les respete su moral.
  • Alguien que las haga sonreír cuando estén mal.
  • Alguien que las querrá aún cuando cometen errores.
  • Alguien que las amará, no importa lo mal que lo hagan sentir, o lo que hagan (pero no abusen, o las desterradas serán ustedes.)
  • Alguien que dejará de hacer lo que están haciendo sólo para mirarlas a la cara, decir “Te amo”, y sentirlo.
  • Creo que los tipos buenos (sí, existen) se merecen una oportunidad.

PARA LOS MENOS EXPERIMENTADOS

Agarrando manos

  • Chicas: Si quieren agarrarle la mano, tóquenla con cuidado un par de veces.
  • Chicos: Agárrenla si sucede más de una vez. O simplemente si están caminando.

“Acurrucamiento”

  • Chicas: Cuando quieran acurrucarse, digan que tienen frío.
  • Chicos: Que sea automático el acercamiento. U observen en el momento que hace un gesto de frío.

En el cine

  • Chicas: Durante un película, si les pasa el brazo por los hombros, recuesten su cabeza del suyo.
  • Chicos: Levántenle la cara y denle un beso.

Amor a cada uno

  • Chicos: Cuando les digan “Te amo”, al menos la primera vez, por amor a Cristo, nada de “Yo también”, “Sí, yo sé” o afines. Mírenla a los ojos, denle un piquito, y díganle “Yo también TE AMO” — y díganlo en serio.

“Acostados bajo las estrellas”
(léase: acostados en la playa, acostados en la cama, acostados en un chinchorro, o acostados en el sofá viendo TV)

  • Chicas: apóyense en su pecho y oigan su corazón latir.
  • Chicos: susúrrenle en el oído y entrelacen su mano con la suya.

A todos los hombres que van a burlarse de esto, piensen en si están en cuándo fue la última vez que hicieron algo romántico por su pareja. Y a las mujeres que no se creen que haya hombres que piensen así todavía, sí existen, pero a mí no me busquen para demostrarlo. Ocupado.